La Vinotinto que soñamos y la realista

 

¿Quién no sueña con una Vinotinto con Jefferson Savarino, Yeferson Soteldo y Darwin Machís, todos como escoltas de Salomón Rondón o Josef Martínez? Con Rómulo Otero, Juanpi Añor y Jhon Murillo como opciones a ese tridente de volantes ofensivos. Yangel Herrera acompañado en el doble pivote y Yordan Osorio como un fijo en la zaga. Luego usted ponga a los laterales, el otro central y el otro volante de primera línea. En el arco no se duda de Wuilker Faríñez. La revolución de los bajitos. Un equipo ofensivo y que sea protagonista. Que el balón se embriague de tanto vino tinto. Pero, ¿Ese sueño se puede plasmar en el campo? No lo veo en la ruta a Catar 2022.

 

Se puede entender una de las premisas de José Peseiro: especulando no se llega a una Copa del Mundo. Pero en el primer ensayo de un 4-2-3-1 terminó en una goleada estrepitosa de Colombia, en Barranquilla, en solo 45 minutos. Una de las peores presentaciones de la selección nacional, todo en el marco del debut del portugués y un sinfín de bajas. Luego el lusitano optó al pragmatismo con un 4-3-3 y al final con una línea de cinco en el fondo (más que todo por el contagio masivo que trastocó la Copa América, porque ante Uruguay en eliminatorias fue una línea de tres, ya que los carrileros jugaron bastante adelantados).

 

También hay que aterrizar la idea de la tenencia del balón y toque del balón. ¿Tenemos volantes de primera línea de posesión? ¿Seguros? A los Yangel Herrera, Cristian Cásseres, José “Brujo” Martínez, Tomás Rincón, Edson Castillo, Bernaldo Manzano, Maurice Cova, Junior Moreno, entre otros; no son de ese perfil. Para la mayoría de los anteriormente citados su mejor versión es de box to box (área a área, como dicen los ingleses). No son tanto de esconder del esférico, sino del ida y vuelta. Capaz estoy pecando de hablador de gamelote, una profesión saturada en estos días en las redes sociales, al no tener un curso de análisis táctico o un grado de entrenador, que sería lo ideal para esta aseveración. Pero en lo personal los veo mejor potenciados en un juego de transiciones y de presión, como se vio en el triunfo ante Chile.

 

¿Estoy diciendo que les quema la pelota en los pies? ¡No! Por favor. La Vinotinto tiene jugadores para salir jugando de atrás y descansar con el balón, tanto en el fondo como los volantes de primera línea. Pero de ahí a someter al rival con la posesión del esférico como la España de Luis Enrique Martínez… Me disculpan, pero no lo veo de buenas a primeras. No creo que sea el sentir de los jugadores que tenemos. No está de más recordar que se juega en función a los perfiles que se tienen, no a lo que se quiere o los que nos gustaría.

 

La mayoría de nuestros centro delanteros son de ese perfil tanque como Salomón Rondón, de aguantar y dejar de cara a los volantes. Solo Martínez puede encajar perfecto en esta revolución de los bajitos y del balón siempre a ras de suelo. Ahora, con la mano en el corazón, ¿Es mejor para los Soteldo, Savarino, Machís, Otero, Murillo un juego de toque-toque o de contragolpes por sus formas de jugar? Capaz el estilo la tenencia pueda favorecer más a un Añor, más que lo anteriormente citados. Desde hace unos años los jugadores que más exporta la Liga Futve son extremos. Los mejores jugadores de nuestra selección son los extremos. Sin mucho que refutar a las dos premisas anteriores, porque a los hechos me remito.

 

Mediante el seriado el “Futve y el Juego”, con la ayuda de diferentes estrategas se ha hecho una radiografía de torneo local. La gran conclusión es que se ve un juego de transiciones. Entendiendo que ese es el estilo de juego que acostumbran en la Liga Futve, ¿Sería descabellado pensar que en la coyuntura actual (sin amistosos ni prácticas para ningún seleccionador nacional, ya sea interino o fijo) sea la forma de jugar de la que deba adoptar la Vinotinto? En lo personal sería lo más congruente. Vamos más allá. Aunque es errado pensar que un legionario puede trasladar el rendimiento de un club a la selección, como si fuese copiar y pegar, cuando hay contextos y estímulos diferentes. La realidad es que la mayoría está en instituciones que luchan más por no descender que por ganar ligas. En muchos casos tienen como labor de fin a fin de semana un juego más de transiciones que de protagonismo con el balón.

 

Hoy está Leo González de interino, mientras se habla de un carrusel de nombres de “jerarquía” del extranjero como si fuese una barajita de lujo. Pero la realidad es que ni el mismísimo Pep Guardiola podría hacer ese juego que muchos soñamos. De los bajitos, atrevidos, protagonistas y con mucha tenencia del balón. ¿Por qué? No va a tener entrenamientos. El tiempo de selección es muy corto y más con una triple fecha. Viajes largos y logísticas incomodas por la pandemia. Si un seleccionador nacional llega a tener un amistoso será en diciembre, luego de disputar 24 puntos. Prácticamente con todo casi definido. Por eso antes de hacer un juicio de valor en los próximos partidos hay que ser realista.

 

No hay tiempo de muchos cambios, sino de continuar lo que dejó Peseiro, en un ciclo donde el pragmatismo fue la bandera por la falta de prácticas y de amistosos, y de a poco sumarle conceptos al grupo. Entonces, ¿Nos resignamos? ¿Es imposible que el sueño se materialice? Sí, para Catar 2022. No para Estados Unidos, Canadá y México 2026.  Si bien el campeonato local y los perfiles de los jugadores señalan el camino de un juego de transiciones, no se está encadenado solo a eso y que se tengan que desechar el resto de caminos. Pero si se quiere un cambio de chip, un equipo vistoso, no basta solo desde el verbo. Se necesitan muchas sesiones de entrenamientos y partidos (no por los puntos) donde ensayarlo. Si es posible, módulos como tuvo el doctor Richard Páez y fueron unas de las claves de que la irreverencia se plasmara en el campo.

 

Sin trabajo, el resto es verso. Vean como le fue a Jürgen Klopp y Guardiola en sus primeras temporadas en la Premier League. Todo esto es importante decirlo antes de los partidos o que anuncien la lista final, porque parafraseando a César Luis Menotti: “El éxito no se analiza, el que gana tiene razón”. Añado otra buena frase de Johan Cruyff: “Si no sabían por qué ganábamos, cómo van a saber por qué perdemos”. Que el exitismo no tape el bosque los próximos partidos. Que el afán de un DT de renombre no nuble la realidad. El camino para hoy, y que es válido para el futuro, es el de un fútbol ordenado y de transiciones. Pero si el objetivo es conseguir los tres puntos desde el protagonismo, la estética y la posesión del balón, lo tienen que trabajar –y mucho– desde ya y entender que ese árbol dará frutos en el futuro, no en el corto plazo. Todos tenemos derecho a soñar, pero a nadie le gusta sobarse lo golpes luego de chocar con la pared de la realidad.