La Vinotinto: ¿Sueño o pesadilla en el camino a 2026?

Fútbol Sin Pausa

 

Néstor BeaumontEl reciente empate a cero entre Uruguay y Venezuela en el mítico Centenario de Montevideo ha dejado un sabor agridulce en la fanaticada y los medios de comunicación venezolanos, pues si era imperioso buscar al menos un punto en la casa de los charrúas, ni qué decir sobre la necesidad vital de sumar de a tres en esta fase del Premundial Sudamericano.

Y, como suele suceder, la esperanza se evaporó una vez más. Este resultado, combinado con la victoria de Bolivia sobre Chile, reconfigura las esperanzas de ambos equipos de cara a las decisivas tandas de septiembre y las aspiraciones de estar entre los invitados al Mundial de Fútbol FIFA 2026.

 

¿A qué se jugó la Vinotinto?

 

Selección VinotintoLa Vinotinto, bajo la dirección técnica de “Bocha” Batista, planteó un partido sin brillo, priorizando el orden defensivo y buscando sorprender al contragolpe. La garra de los Vinotinto se les reconoce, cada balón se luchó como si fuera el último, pero la efectividad en el ataque sigue siendo el talón de Aquiles.

Los remates a puerta fueron pocos y, cuando llegaron, no mortificaron lo suficiente al arquero uruguayo. La afición, esa que no se rinde nunca, vibró con cada atajada y cada despeje, pero el grito de gol se quedó atragantado en la garganta.

 

¿Es Venezuela o es Bolivia?

 

Entretanto, Venezuela batallaba en Montevideo, Bolivia hizo su faena en La Paz, venciendo a una Chile sin alma que también se jugaba la vida y la perdió ciertamente en este trance deportivo. Los del Altiplano, pese a sus dificultades fuera de casa, han demostrado que en la altura son casi imbatibles y, con esta victoria, se meten de lleno en la pelea por un cupo vía repechaje.

Para la Vinotinto, esto significa un competidor cierto en la tabla, con diferencia de apenas un punto; así pues, todo se definirá, según parece, en la jornada final.

 

Repechaje: ¿Un premio a la mano o una meta inalcanzable Vinotinto?

 

Con el Mundial de 2026 ampliado a 48 selecciones, las posibilidades de Venezuela y Bolivia de clasificar, al menos al repechaje, se mantienen. Ambas selecciones están obligadas a sumar la mayor cantidad de puntos posibles en las próximas fechas. Para la Vinotinto, el desafío es mayúsculo: debe aprender a «matar» los partidos, a concretar las oportunidades que se generen y a ser más incisivos en el último cuarto de cancha para que, por fin, la ilusión se concrete.

Nada de empates si se aspira a algo más que la ilusión de siempre. El camino a 2026 sigue siendo duro y espinoso, pero la fe de los venezolanos en su selección es inquebrantable, también. Septiembre será crucial. ¿Será el mes en que la Vinotinto dé el zarpazo definitivo o se quede de nuevo en el camino? La esperanza, como reza el dicho, es lo último que se pierde. ¡Veremos!

 

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