La Vinotinto y su capacidad de competir

 

La selección Vinotinto logró una excelsa victoria ante su similar de Chile 2×1 que deja una lectura importante que invita al optimismo de cara a su futuro inmediato y sin ánimo de triunfalismo por su primer laurel en la presente eliminatoria, con objetividad nos puede dejar tranquilos que se cuenta con una buena base de jugadores para armar hasta dos equipos para competir, al fiel estilo del ex seleccionador César Farías en sus tiempos que preparaba las dobles eliminatorias de manera distinta en casa y de visitante.

 

Más allá de la euforia que deja un triunfo, que fue histórico por ser el primero en casa ante los australes tras ocho confrontaciones en premundiales, pensando en frío y sin fanatismo, muy a pesar de lo que muchos opinan en las redes sociales, donde existen cada vez más millones de “entrenadores y eruditos” que parecen saberlas todas más que los propios seleccionadores nacionales, Venezuela cuenta con una gran generación de futbolistas de nivel para poder competir en Sudamérica, donde las eliminatorias son las más difíciles sin duda alguna, quedando reafirmado en esta doble tanda, donde solo Brasil en este momento pareciera estar fuera del alcance, aun cuando no contó con sus principales referentes.

 

Cómo muchos evalúan con criterio el once estelar que este martes derrotó a Chile, con una actuación magistral en cada una de sus líneas, me tomo la libertad de analizar más allá del once con el que cuenta la Vinotinto, donde están los que no jugaron o no estuvieron en cancha lo suficiente y del que en algún momento podía echar mano el DT José Peseiro, hombre que vino de menos a más en estas dos doble tandas de eliminatorias, aprobando con alta nota la segunda ventana de partidos en fecha FIFA.

 

Comenzamos con la portería, donde Wuilker Fariñez a pesar de su falta de continuidad en Francia sigue teniendo crédito para ser el titular del equipo “A”, pero que cada vez debe cuidarse más las espaldas porque tiene a un Joel Graterol pidiendo a gritos la oportunidad de jugar regularmente en la selección. Y tomando en cuenta que para cada convocatoria doble deben tener cada uno sus suplentes, la lista nos deja con por lo menos tres guardametas más a disposición, con Alain Baroja, Rafael Romo y José Contreras, todos, parte del listado largo que tenía Rafael Dudamel y que heredó el portugués a su llegada, dándoles continuación, quienes tienen perfil para estar ahí y si se descuidan los dos fijos desbancarlos.

 

La zaga consolidada con Yordan Osorio que está un escalón arriba de sus compañeros y un Wilker Ángel que dejó alta nota en la doble fecha, así como los laterales Roberto Rosales por derecha (su habita natural) y Rolf Feltscher por izquierda, también invita al optimismo de contar con otros elementos interesantes para armar ese doble conjunto que pueda competir a la altura. Alexander González y especialmente el cuestionado Luis Del Pino Mago cumplieron con alta nota las exigencias de suplir a los dos lesionados de las bandas, mientras Jhon Chancellor apenas jugaba, siendo otro futbolista con cartel para estar en la zona central, junto con José Manuel Velázquez y Pablo Camacho. Y pensando muy en el futuro inmediato de la selección, les tengo el lateral izquierdo que, en poco tiempo, de tener la progresión, el trabajo y la constancia que tiene y lleva será ese zurdo natural de calidad con el que contará la Vinotinto por muchos años, cubriendo las exigencias de esa difícil posición. Su nombre, por respeto, para dejarle madurar y «no vender humo» me lo reservo, porque él solito hablará con fútbol. Además, esta jornada abrió otro abanico de posibilidades, con un debutante que apenas pudo mostrarse en pocos minutos como Oscar Conde, y otro que fue convocado, pero fue el único sin ver minutos como Jean Franco Fuentes.

 

La mitad de la cancha es la que luce como la más sólida y talentosa quizás en mucho tiempo, por no decir que la mejor de su historia, no solo por nombre y característica, sino también trayectoria. Tomas Rincón, el gran capitán, aún le queda mucho por dar, pero también tiene quien herede con sobradas razones su lugar. Ante su ausencia, Yangel Herrera tomó el liderazgo y dejó una muestra más de su garantía y solidez, además de madurez futbolística que le coloca un peldaño por encima del resto. Aunado a eso la incorporación de Junior Moreno y Cristian Casseres Jr en ese trivote que funcionó muy bien ante los australes, deja al DT con el dolor de cabeza de a quien sentar, y de local, pensando en ser más ofensivo, donde puede usar un sistema 1-4-2-3-1, más aún, porque dos de esos cuatro nombres deben ir al banco. En la creación se expande más las posibilidades, sobre todo cuando al finalizar la primera parte ante Chile, con el desparpajo de juego colectivo que llevaba la selección, se recordaba que en la banca estaban tres elementos de primer nivel para ingresar en cualquier momento con Yeferson Soteldo y Romulo Otero -destacados en el fútbol brasileño, dónde los criollos mueven la samba mejor que ellos, con el respeto de los amazónicos- así como Juanpi Añor y hasta un Jhon Murillo que puede cumplir las funciones de extremo o segundo atacante, esperaban ansiosamente ingresar, mientras se pensaba quien abandonaría la cancha entre el pasador Jefferson Savarino o el de mayor llegada al arco y desequilibrante por izquierda, Darwin Machis. De verdad que lujo.

 

Por último, la delantera tiene a su cuestionado “Gladiador” José Salomón Rondón, quien a sus 31 años sigue siendo su referente de ataque, con la misma cantidad de goles que de edad, que lo erigen como el goleador histórico de la Vinotinto. Mientras en el banco esperó sin suerte un Fernando Aristeguieta que tuvo una destacada actuación en México que revalorizó su crédito en la selección y que puede aportar cosas interesantes. Jan Carlos Hurtado y Sergio Cordova engrosan la convocatoria con opciones y si, un Adalberto Peñaranda en plenitud y centrado puede ayudar y mucho, por lo que hay suficiente material para aspirar y seguir soñando y no estoy descubriendo el agua tibia, solo que, en esta madrugada del miércoles, “embriagado” de tanto vinotinto por el festejo y desahogo que nos dejó nuestra selección, vale recordar una frase de uno de los protagonistas de ayer, que si bien puede ser trillada tiene mucho sentido. Fue Darwin Machis quien en sus redes publicó que «ni fuimos los peores ante Brasil ni los mejores ante Chile», para bajar un poco la euforia y poner los pies sobre la tierra. Es bueno esto, pero de verdad que, aun perdiendo ante Brasil en la forma y fondo, viendo el repaso que dieron ante Uruguay con las mismas bajas que tuvieron ante los nuestros, deja la tranquilidad que el esfuerzo que hicieron los muchachos y el planteamiento táctico del cuerpo técnico era el indicado y el correcto, más allá de los que les quisieron bajar tono por las ausencias que tuvo Tite.

 

¿Cosas por mejorar? Muchas, siempre y en la victoria más que en la derrota, no se debe olvidar que la perfección no tiene límite, que aún ganando y de manera sobrada como lo hizo España este mismo martes ante Alemania algo le debe quedar a Luis Enrique para corregir o que no le haya gustado, de igual manera le puede pasar a Peseiro, pese a que, en líneas generales, el desenvolvimiento de sus fichas fue realmente excelso, extraordinario.

 

Cuatro meses separan la eliminatoria, hasta marzo que nos volveremos a reunir todos, los futbolistas en su contexto y nosotros los que analizamos sus actuaciones y sin querer en ocasiones nos ponemos el traje de entrenadores, poniendo y sacando figuras como los cromos de un panini, aunque muchos ni siquiera hayan pateado una pelota, pero el fútbol da para todas esas cosas y las pocas alegrías que nos ha dado la Vinotinto nos alejan de la realidad un rato, mientras en los días que quedan del año el agua, la electricidad, el internet y los otros males del día a día nos quiten la paz que está victoria nos ha dado. Seguro que hoy nada de eso nos la quitará y espero que este sabor exquisito a Vinotinto nos alcance para un buen rato.