Las dos caras de la Selección Vinotinto rumbo a las Eliminatorias Mundiales de 2023

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- Las Eliminatorias Conmebol rumbo al Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026, cada vez están más cerca. Es una posibilidad latente que la contienda inicie en marzo de 2023 y que solo que le quede una ventana de amistosos (uno o dos cotejos) al proceso de José Néstor Pekerman antes de iniciar la pugna por los puntos. Aún en una etapa muy embrionaria del ciclo, da la sensación que puede haber dos fórmulas, una para los partidos de local y otro para los de visita, en la búsqueda de esa media inglesa que permita luchar por uno de los seis cupos directos o el séptimo de repechaje, en la carrera contra las otras nueve selecciones.

 

En el fútbol es un pecado dividir o segmentar, ya que todo es un conjunto. No se puede parcelar el ataque o la defensa porque son vasos comunicantes. Tampoco se puede desconocer al rival y su propuesta, puesto que es un juego de oposición y el contrario importa. Por ende, es muy reduccionista hablar de un plan para los partidos de local y otros de visitante, más cuando la idea de juego no debe mutar, pero sí matizarse. No es lo mismo jugar en La Paz que en Santiago de Chile. Por eso es imposible dar una solución absoluta. Pero en el cuadro que pinta Pekerman, un lienzo aún bastante en blanco, se pueden divisar ciertos rasgos.

 

Primero lo primero. La idea de Pekerman a lo largo de su historia es apostar por el buen pie y el juego ofensivo, aunque en momentos cumbre ha reculado, como el cambio de Esteban Cambiasso por Juan Riquelme, en el Mundial de 2006, o el trivote Wilmar Barrios, Jefferson Lerma y Carlos Sánchez, en Rusia 2018. En los cotejos ante Bolivia y Emiratos Árabes Unidos, como en el Maurice Revello se vio una selección protagonista con pelota, que presionaba arriba y que sabía jugar en corto como en largo, además de priorizar la construcción de la jugada ante de rifarla en juego directo. Por momentos saldrá de mejor o peor manera, dependiendo de lo que permita el rival.

 

De local esa propuesta es el camino. Ante la mayoría de los rivales los tres puntos se deben quedar en la tierra de Bolívar si se pretende ir a una Copa del Mundo. Se puede excluir a Brasil y a Argentina de ese presupuesto, pero el resto se debe marchar con las manos vacías, o, en el peor de los casos, con un solo punto. Para eso se debe buscar ganar los partidos y ser protagonista. El esquema 4-2-3-1 (recordado de la época de Richard Páez) como el 4-4-2 (clásico con César Farías) son dos figuras con las que Venezuela se siente cómoda y tiene los intérpretes para hacer un funcionamiento que le permita llevar la batuta. Incluso el 4-3-3, tan criticado en la época de Rafael Dudamel, dependiendo del perfil de los volantes puede ser una opción interesante para recibir a rivales de entidad. Si bien estos esquemas son números telefónicos, que solo demarcan el punto de partida de los jugadores, permite una ubicación espacial para llevar la idea con mayor comodidad.

 

De visita el 3-4-3, que tan mal sabor de boca dejó ante Islandia, incluso supo a poco ante Malta y Arabia Saudita, puede ser interesante. En los amistosos nombrados los rivales no tenían la necesidad imperante de sumar tres puntos ante su público, por lo cual no dejaban grandes espacios a sus espaldas. A la hora de sacar la pelota desde atrás no era necesaria la presencia de tres centrales, porque no presionaban dos delanteros. Una serie de situaciones adversas que sí estarán en la carretera de Conmebol, donde no hay visita cómoda. Cada una es peor que otra. El jugador venezolano no está acostumbrado a este esquema, pero en su momento Dudamel mencionó su intención de usarlo en una entrevista a Conexión Goleadora, pero nunca lo plasmó. Luego José Peseiro lo llevó a cabo y Pekerman recogió el guante –por pasajes de partidos lo usó Leo González.

 

En una eliminatoria donde varios rivales tienen como mantra el centro de costado, será un plus tener a tres defensores. Luego a la hora de sacar la pelota desde atrás, ante la presión de los locales, te dará más opciones que sencillamente depende de un pelotazo a Salomón Rondón o el delantero de turno. Los carrileros harán amplio la cancha, para más opciones de desahogo y de atacar el lado débil. El doble “5” deberá ser un muro de contención ante las arremetidas y los encargados de agilizar los contragolpes. ¿Adelante? Venezuela goza de buena salud en la producción de extremos y de punta de lanza, los de siempre, Rondón o Josef Martínez, por lo menos, en el inicio del camino.

 

Esto explicado de manera burda y sencilla, pero a rasgo generales esas pueden ser las dos caras de la Vinotinto en las eliminatorias. Los intérpretes cambiarán porque hay lesiones, estados de forma y jugadores que se retiran. Es un torneo de dos años que se juega de a ratos, no sabes en qué momento estarán tus piezas. Pero lo cierto es que en casa debes ser protagonista y de visita sacar resultados con inteligencia. No solo los puntos son importantes, el diferencial de goles te puede dejar afuera de todo.

 

Todo esto se debe profundizar con trabajo y cada vez más capas al estilo de juego de una selección que venía con el ánimo por el piso en lo deportivo, tras ser colista dos eliminatorias consecutivas. Fuera de la cancha se acabó el ruido. Punto final a una Vinotinto que su día a día era escrito por Leonardo Padrón, Ibsen Martínez o Fernando Gaitán (QEPD). No más novelas. A la par paulatinamente se da el recambio generacional, con la inclusión de jugadores como Andrés Romero. El Maurice Revello señaló una ruta. Los ODESUR y, en especial, el Sudamericano sub-20 de Colombia 2023 pueden sumar nuevas piezas, pero esto a mediano y largo plazo. Por los momentos, sobre estas dos caras de Venezuela se cimentará el inicio de una eliminatoria, donde no te clasificas en la primeras seis jornadas, pero si te puedes despedir del Mundial en ellas. Ya pasó rumbo a Rusia y a Catar.