Las dos caras del talento

 

Adalberto Peñaranda usará el dorsal 13 del Watford en el  Championship, segunda división de Inglaterra. Pero estimado lector no se deje engañar con el mote de “categoría de plata”, porque el segundo escalón en el balompié inglés es más competitivo que muchos torneos de primera división. Con el siguiente dato lo ejemplifico: es el único torneo de segunda división que se detiene en las Fechas FIFA. Casi nada. El músculo económico a la hora de fichar no es solo un mérito de la Premier League. Una competición larguísima y muy pareja, así que decir que el Watford volverá de inmediato a la élite es, por lo menos, aventurado. Pero sí es un buen escenario para ver el talento del muchacho de El Vigía.

 

El tema será si por fin conseguirá la regularidad que tuvo hace muchos, muchísimos, meses atrás en Granada. En una entrevista en Meridiano prometió corregirse y explicó que su falta de continuidad con el KAS Eupen fue por un desencuentro con el entrenador del equipo, con respecto a un ejercicio en una práctica. No paso mucho tiempo de su promesa y se filtró un video íntimo del jugador. Varios medios internacionales manejaron información de una posible desvinculación del merideño con Watford. En Venezuela se replicó esa información. Pero al final todo apunto que el equipo de la familia Pozo aún lo va a retener.

 

Un jugador puede hacer lo que quiera con su vida personal, el problema es la persona que lo grabó y lo subió a las redes sociales. Un joven, millonario y soltero. No creo que sea el único futbolista que tenga ese tipo de fiestas, o de persona que con esas tres características indiferentemente de su profesión, que tenga ese tipo de entretenimiento en sus vacaciones. El detalle es que su entorno lo filtró y lo hizo público. El agua ha bajado y se espera que este sea el año de Peñaranda, que le he pedido prestado el eslogan a los Tiburones de La Guaira.

 

En su canal de Youtube, Mario Sánchez habló con Sergio Yepes, periodista español encargado de cubrir la actualidad del Granada. En esa charla Yepes comentaba que vio cómo perdió el foco Peñaranda con el pasar del tiempo, según la perspectiva del veterano reportero hispano. Y es que desde hace rato su carrera está como la canción de Estopa: Penas con Rumba. En esas vacaciones también estaba con él Josua Mejías, pero poco se habló del defensor. La diferencia es que el valenciano ha sido muy regular con Cartagena y el filial del Atlético de Madrid, en una posición como la de central, donde la juventud puede ser un hándicap. Será interesante ver si el ex Carabobo puede tener una oportunidad en Leganés en la Segunda de España.

 

Cuando se ven las estadísticas de Peñaranda, el tema es que no juega más de 10 partidos en una temporada desde el curso 2017-18. Esta irregularidad pasa factura en lo físico. Se vio en los amistosos previo a la Copa América 2019, donde se vio extenuado y que desembocó en una lesión que le abrió las puertas a Yeferson Soteldo –que nunca debió estar afuera, ni por visas ni por nada. Ver al ex Deportivo La Guaira en esos partidos era como ver a un Ferrari en las últimas carreras de la F1. Un constante quiero y no puedo. La frustración del talento perdido. Mire que de esos sabemos los venezolanos, que pasamos de ser la envidia de Latinoamérica con la industria petrolera que era un ejemplo mundial a, en menos de 50 años, hacer colas kilométricas por combustible y convivir con una hiperinflación que parece no tener fin.

 

En sus redes sociales Peñaranda parece vivir en una canción de Trap latino, porque siempre habla de un rival, de un enemigo, de alguien que lo quiere ver caer. Pero el merideña lucha contra molinos de viento y sus peligros están más cerca de lo que cree. Son esos con los que comparte en la playa y le avalan todo. Como diría Carlos Fraga: porristas y no amigos. Los amigos dicen las verdades incómodas. Pero su gran problema lo ve todas las mañanas frente al espejo, por más que sea un cliché. Capaz hoy disfruta en su camioneta, mientras canta “Está cabrón ser yo” de Bad Bunny. Pero al final del camino las oportunidades perdidas terminan en arrepentimiento.

 

Si algún lector de esta columna tiene la posibilidad de recomendarle un documental a Peñaranda, por favor y de manera encarecida le agradecería que le aconsejara ver: “George Best: All by Himself”, de los 30 for 30 de ESPN. Si el norirlandés despilfarró su carrera es la clara muestra que la disciplina se impone por encima del talento. Si la mente no acompaña al cuerpo, puedes ser un extraterrestre como Best, pero aun así tirarlo todo por la borda. Y hay que ser sinceros, Peñaranda no es un Best, ni remotamente cerca. Hablamos de un tipo que pudo monopolizar el Balón de Oro, pero no tuvo la mentalidad para eso.

 

Lo que sí tiene Peñaranda es la etiqueta del talento técnico más puro de Venezuela, para este humilde servidor. No ganará un Balón de Oro, pero bien encaminado puede llegar a un club que compita en la Champions League. No que participe, sino que compita en serio por ganarla en un equipo con un proyecto interesante. Si mezcla ese talento innato con una mente enfocada, solo queda ligar que se encuentre en el camino con un buen DT, para que termine de explotar. El resto sería alegría para Venezuela, porque son muy pocos los que le pueden desear mal. No voy a generalizar diciendo que nadie le puede ligar en contra, pero insisto, debe ser un grupo minúsculo. El resto espera ver en él lo que vio Rafael Dudamel. Pero eso solo depende del jugador y su entorno. Ojalá este tiempo de pandemia y esta nueva oportunidad sirvan de reflexión, para un tipo que tiene es don de ganar un partido con su talento, que de esos hay pocos.

 

En contra parte, tenemos la otra cara del talento. La de los chamos centrados. Los que nunca dejaron de pisar la tierra. Gran mérito para ellos y su entorno, que supieron dar el halago necesario y la crítica justa. Entre 2015 y 2016 falte a muy pocos juegos del Caracas, porque vivía en la capital. En ninguna entrevista con Wuilker Faríñez vi un gesto fuera de lugar o que perdiera el foco. Hablamos de un chamito que tapaba en el arco del equipo más ganador de Venezuela y que vivía una sequía de títulos. Un jovencito que había ido a una Copa América. Siempre fue el mismo Wuilker, incluso cuando era el héroe del partido. No interactué tanto con Yangel Herrera, pero daba la misma impresión, la de un tipo centrado en sus objetivos. Hoy ambos son titulares indiscutibles en la Vinotinto y se abren espacio en el Viejo Continente.

 

¿Wuilker y Yangel no rumbean? ¿No dicen chistes en los camerinos? ¿Nunca se agrandarán? Seguramente sí a todo lo anterior, pero todo en su debido tiempo, con su debida malla de seguridad que es su familia. Estar enfocado no tiene que ser sinónimo de seriedad o amargura. Soteldo es lo que todo venezolano definiría como un “echador de broma”, pero sabe que quiere llegar al Manchester United y trabaja para eso. Hoy en día hace escala, ni más ni menos, que en el Santos y con la “10” de Pelé.

 

¿Toda crítica a los jugadores y de los aficionados a los jugadores? Negativo. Queda de parte de cada uno hacerse su autocrítica. En lo personal, tuve la oportunidad de ir con la Asociación Internacional de Periodistas Deportivos (AIPS, en sus siglas en inglés) al Mundial Femenino sub-17 de Jordania 2017. Recuerdo claramente cuando Hugo Chávez (todavía director del diario Líder) paso por los puestos peguntando si alguno sabía inglés. Al final ninguno del diario fue y me tocó hacer la cobertura a distancia de un torneo para el recuerdo, que de la mano de Deyna Castellanos se llegó a semifinales. Aún me lamento.

 

¿Sé inglés? No, pero estoy en ese proceso de aprendizaje. También me gustaría saber tomar fotografías y editar (videos y fotos), además del nutrirme en el manejo de redes sociales. Ese soy yo, esa es mi autocrítica. El presente obliga a ser versátil. Desde 2014 la agencia AP usa bots para escribir crónicas deportivas y en estos días GPT-3 (un robot con inteligencia artificial) escribió una columna de opinión para la BBC. El editor dijo que tardó menos en corregirla, que la de un ser humano. Lapidario. No es para despertar temores de que Skynet va a desplazar a la humanidad, pero hay una nueva realidad: cada día hay que prepararnos todos más. Pero lo que da dolor es ver a esos que están tocados por la varita, a esos Peñaranda de turno, malgastar esa bendición, porque cuando al final de sus carreras se arrepienten de no haber cambiado a tiempo, nos arrepentimos todos los amantes del fútbol. Nos lamentamos de perdernos ese espectáculo dentro de la cancha. Y si el jugador es criollo, la pena será más grande que el Salto Ángel, porque pocas veces hemos disfrutado del arte con un pincel vinotinto.