Las herramientas de la Selección Vinotinto para Fernando “Bocha” Batista

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La primera convocatoria de Fernando “Bocha” Batista se puede resumir con una frase de Ronald Koeman y su etapa en Barcelona: “Esto es lo que hay”. Una selección que no le sobra el talento le sumas las ausencias, muchos de ellos fundamentales, de: Wuilker Faríñez, Nahuel Ferraresi, Yeferson Soteldo, Yangel Herrera, Darwin Machís, Jefferson Savarino y Sergio Córdova. Los referentes, Salomón Rondón y Tomás Rincón, no llegan con buena actualidad. Lo cierto es que tiene mucho trabajo el DT argentino de cara al inicio del Premundial en septiembre.
Los amistosos contra Arabia Saudita y Uzbekistán serán sus primeras pinceladas al frente de la Vinotinto, pero no deben servir para sacar grandes conclusiones. No solo desde el resultado, sino también desde el juego. Hay que darle tiempo al tiempo, aunque el calendario aprieta. Por eso lo sensato es ir desde lo pragmático hasta llenar de conceptos a la selección nacional. Queda como ejemplo el buen trabajo en el Maurice Revello; sin embargo, en una columna de opinión en este portal se aclaró que no se debe sobredimensionar el campeonato juvenil en suelo francés. En este proceso se verá la amalgama entre la idea de “Bocha” Batista y las características de los jugadores.
¿De qué fuentes de conocimientos bebe “Bocha” Batista? Es formado en Argentinos Juniors, un club donde José Néstor Pekerman lo dirigió. El “semillero del mundo” tiene una forma muy marcada de entender el fútbol: “El buen trato de balón por sobre todas las cosas. Se puede ganar, perder o empatar, pero nunca se debe traicionar la identidad de Argentinos Juniors. Pelota contra el piso y el pase claro a un compañero a como dé lugar”, explicó Javier Roimiser, historiador del “Bicho”, para Balonazos en una nota titulada “Asociación Atlética Vinotinto Juniors, de La Paternal a Venezuela”. El hermano de “Checho” Batista es un DT que rescata las raíces del fútbol argentino, ese famoso “La nuestra”, que reivindicó Lionel Scaloni en Catar 2022.
Una suerte de rebeldía contra una de las vertientes más globalizadas y homogeneizadas del fútbol moderno: el juego posicional, que se popularizó con el Barcelona de Guardiola y la España campeona de todo. Ese estilo típico de los argentinos se nutre más del juego funcional. Pero ¿Cómo verbalizar el estilo albiceleste? “La Nuestra es un estilo de juego, un concepto, una manera de sentir y de expresarse que se fue construyendo a lo largo de los años y de las décadas en la Argentina. Prácticamente se habla y se escribe sobre esta forma de jugar desde los inicios del fútbol en el país gracias a que periodistas, futbolistas y entrenadores fueron edificando dicha concepción. La gambeta, la pausa, las paredes (toco y me voy), la improvisación, la intención de juntarse y de acercarse a la pelota para crear sociedades, el movimiento, el engaño… todas estas cosas en menor o mayor medida son parte de la Nuestra, las que llevan a que el jugador argentino optimice sus capacidades y se sienta a gusto”, expuso de manera magistral el periodista Patricio Hechem, en su blog.
Esto se vio en los trabajos de Batista con las selecciones juveniles de Argentina. Hasta por momentos en el Maurice Revello con esa selección de nacidos en 2001 en adelante, con Telasco Segovia saliendo de la base de la jugada y transformándose en un enganche. Desde la fluidez y las libertades creativas hacia adelante, sin amarrarse a una posición fija. En ese rol se vio una Dani Pérez que fue fundamental como un “9” con bastante movilidad. Esa es la forma de entender el fútbol de Fernando “Bocha” Batista, son las ideas que ha mamado desde que inició en el camino del fútbol, casi desde la niñez, porque su padre Don José Batista, fue entrenador y descubrió a Fernando Redondo y Claudio “Bichi” Borghi. Pero el fútbol es de los futbolistas y el flamante seleccionador nacional se tendrá que adaptar a lo que ofrece Venezuela. No hay más: Stalin Rivas, Edson Tortolero, Juan Arango, Oswaldo Vizcarrondo, José Manuel Rey, Roberto Rosales, Ruberth Morán, Jorge Rojas, Gabriel Urdaneta, por citar algunos.
Tampoco es motivo para bajar los brazos. La base de esta selección deben ser los subcampeones del Mundo sub-20 de 2017 y parte del grupo de jugadores que llegó al hexagonal del Sudamericano sub-20 de Chile. En la época de la arepa de yuca y la tajadas de mango, estas dos camadas tuvieron más de dos decenas de módulos y varios amistosos internacionales, énfasis en internacionales con otras selecciones, no con el clásico del CNAR de Margarita, Playa El Ángel FC. También con jugadores que no tuvieron procesos de selección o explotaron “tarde” como José “Brujo” Martínez, figura en Philadelphia Union, cadidatazo a ganar la MLS.

Es una base de jugadores que son hijos de su tiempo. La norma del juvenil pasó de usar un delantero como lateral derecho en sus albores a ser una máquina de producir extremos. Por algo en la Vinotinto hay un buen número de jugadores por bandas. A pesar de las ausencias de Yeferson Soteldo, Darwin Machís y Jefferson Savarino. En Medio Oriente estarán: Eduard Bello, Jhon Murillo, Samuel Sosa y Freddy Vargas. Aunque en las últimas de cambios el país pasó a producir volantes “8”, mixto, unos “box-to-box”, como dirían los anglosajones. El gran estandarte en esa demarcación es Yangel Herrera. En su ausencia vienen en la cinta transportadora: Cristian Cásseres Jr, Andrés “Miki” Romero y Telasco Segovia. Eso si se entiende a Junior Moreno y “Brujo” Martínez como más “5” posicionales, pero te pueden hacer el ida y vuelta.
Entonces tenemos un entrenador que es hijo de “La Nuestra” y de Argentinos Juniors, que promulga el fútbol estético y libre. Una selección que por características tiene que hacerse fuerte en las bandas y con un mediocampo dinámico. El concepto de posesiones largas y un equipo que someta al rival desde la tenencia de la pelota no casa mucho. Se podrá descansar con la pelota, pero esta selección nacional necesita más vértigo que pausa, para potenciar estas características. Pero también esconder las falencias de falta de un verdadero enganche puro –debería ser Juan Pablo Añor- o varios delanteros para hacer una doble punta. Aquí el “9” es Salomón Rondón, que es una tentación para que los extremos levanten la pelota y que con juego directo pueda dejar a los volantes box-to-box jugando de cara.
La amplitud es neta de los extremos, porque se pasó de tener dudas en el lateral izquierdo a que fuera en ambos. Más allá que Oscar González ha cumplido cuando se le ha exigido. Los centrales que son un seguro de vida son Nahuel Ferraresi, lesionado, y Yordan Osorio, una moneda al aire por sus constantes infortunios. Pekerman ensayó una línea de tres, cada vez más común como propuesta inicial en la Liga Futve. Mineros y Portuguesa la usaron en la pasada J7, mientras que Deportivo Táchira y Metropolitanos la han amasado más. Se insiste en el concepto de línea de tres como plan A y no para cerrar un partido. Pero tampoco abundan los carrileros, a menos que se usen extremos en ese rol, como hizo José María Morr para ganarle el pulso a Eduardo Sarago. En la Vinotinto se vio con Jhon Murillo.
Pero da la sensación de que el arquero será Joel Graterol y la defensa puede partir con una línea de cuatro. Con laterales que se proyecten con criterio, pero que no se arriesguen en demasía en salida de balón si no están los expertos en esa materia: Ferraresi y/o Osorio. La presión tiene que ser el enganche de una selección, que muchas veces va a recurrir al juego directo y a profundizar por las bandas. El carácter caribeño del venezolano se ajusta más a la picardía del juego funcional, que el orden y la paciencia del juego posicional. Todo lo que no sea potenciar a los extremos y volantes “8”, a la par de esconder las carencias en la zaga y en los delanteros, le hará más cuesta arriba el trabajo a “Bocha” Batista. Él podrá tener una idea muy marcada, pero las herramientas de la Vinotinto son las que son.
El mañana será un trabajo de Ricardo Valiño, los resultados son para ya con Batista, que debe levantar la autoestima de una selección confundida por tantos cambios en la FVF y en el banquillo de la Vinotinto desde 2013 –siete técnicos, entre interinos y oficiales, tras la salida de César Farías. La tabla de posiciones es cruda, Venezuela fue colista en las dos últimas eliminatorias y con justicia. Todo lo táctico y estilístico irá de la mano de lo mental. El primer paso es creer en el mensaje y en que es posible competir. Luego Batista verá cómo usa las herramientas que dispone para construir un puente para Estados Unidos, Canadá y México.







