Leo González solventó un dolor de cabeza que parecía sin solución: un lateral izquierdo

Luis Vílchez @lvilchez8.- En una situación de emergencia y con poco margen de maniobra, Leo González apostó a la lógica y sin ponerse muy creativo en una situación peliaguda. Volver a la línea de cuatro, dos volantes de contención, dos creativos y dos referentes en ataque. El siempre fiel y digerible 4-4-2. Ante la ausencia de Josef Martínez cumplió con el deseo de un tridente ofensivo de bajitos: Yeferson Soteldo, Rómulo Otero y Jefferson Savarino. Pero la decisión que le dio más réditos fue poner como lateral por izquierda a un zurdo que siempre haya jugado esa posición. Parece una perogrullada, pero en una posición que era una trituradora de jugadores, Oscar González salió ileso.
“Lo de Oscar (González) para mí no es una sorpresa. Lo tuve en Trujillanos cuando salimos campeones, luego lo llevé a La Guaira donde también salimos campeones. Sé de su potencial, de su rol futbolístico y todo lo que nos puede dar. Por su puesto venía a la selección, a debutar y no era fácil. Pero con él y (Daniel) Carrillo, otros tan buenos que hay como Daniel Linárez y (Miguel) Navarro pudiesen hacer la función que se debe manejar en la posición de lateral izquierdo, que un zurdo debe jugar en la misa (…) Es un acierto, pero no una sorpresa”, explicó el estratega, en la rueda de prensa previa al partido ante Paraguay.
El jugador de Monagas SC dejó números para resaltar y que los facilita el portal de estadísticas Sofascore. Contra Argentina tuvo una ponderación de 6.1, luego de realizar: Tres despejes, dos intercepciones, dos entradas, ser una vez regateado, ganar dos de cinco duelos en el suelo, no vencer en el único choque por arriba , 11 posesiones perdidas y una falta. En entre guarismo ante la Albiceleste tuvo 37 toques, acertó 13 de 21 (62%), concretó una de cuatro balones largos que lanzó, su único centro no tuvo recepto y completó un regate.
Contra Perú tuvo su mejor puntuación: 7.2, tras: bloquear un disparo, hacer dos intercepciones, dos entradas, ser dos veces regateado y lograr un despeje en la línea de gol. Ganó tres de seis duelos en el piso y venció en dos de cuatro choques por arriba, además de tener 10 posesiones perdidas, realizar una falta y recibir una. Tuvo 53 toques, acertó 30 de 36 (83%) pases, uno de sus dos centros le cayó a un compañero y dos de sus cuatro balones largo tuvieron buen destino.

Mientras que, contra Paraguay, que no tuvo su mejor versión en el juego, vio una amarilla y tuvo un 7.1 de ponderación. En Asunción hizo cinco intercepciones, cuatro entradas y fue regateado en dos chances, ganó siete de 14 duelos por los suelos, venció en dos de tres choques por arriba, perdió 22 posesiones, cometió dos faltas y los tres regates que ensayó fueron efectivos. El ex Deportivo La Guaira tuvo 92 toques, dio 36 pases efectivos de 47 (77%), logró un pase clave y una gran ocasión creada, aunque uno solo de sus seis centros tuvo buen destino, mientras que acertó cuatro de seis balones largos.
Luego de la catarata de números y la evaluación cuantitativa. En lo cualitativo también respondió en los 270 minutos, a pesar de jugar 120 con un jugador menos. Incluso contra Argentina jugó el complemento como stopper por izquierda, con el ingreso de Daniel Carrillo como carrilero. Los errores en salida fueron un mal generalizado de la selección, pero a la hora de marcar estuvo correcto. La última premisa toma más fuerza si se tiene en cuenta que al frente tuvo a: Ángel Di María, Lionel Messi, Nahuel Molina, André Carrillo, Luis Advincula y Ángel Romero. Todo como un debutante.
En ataque estuvo correcto y de sus botas salió un centro positivo para Jan Carlos Hurtado, en Asunción. A pesar de que no hubo grandes combinaciones con Yeferson Soteldo, siempre se proyectó en ataque. Constantemente se ofreció como una opción de pase, otro tema es que el portugueseño prefirió usarlo recurrentemente como un señuelo, para luego enganchar hacia adentro o mantener su jugada en lo individual. Con más entrenamientos y un funcionamiento de equipo que motive más la jugada colectiva que a los solistas, el aporte en el área rival sea más productivo.
Entre el mar de lamentos, de una afición cansada de las derrotas y que fusila a los jugadores en redes sociales. Oscar González emerge como una solución a un problema de larga data. Capaz la despedida al sueño de Catar 2022 tapa todo. Pero el interinato de Leo González solventó un dolor de cabeza que hasta agosto parecía sin mayor solución, con la figura de Luis Mago aún en sospecha. ¿Cómo hizo? Apostó a lo sencillo, al mejor jugador en esa posición del patio y que José Peseiro no pudo contar por temas de pasaporte o salud. A veces las grandes interrogantes tienen soluciones que están a simple viste, pero que nadie toma en cuenta.







