Los deberes del nuevo seleccionador nacional Vinotinto

 

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Nuevos nombres o algunos que ruedan desde octubre se ligan a la selección nacional, como sustituto de Rafael Dudamel que anunció su renuncia en un comunicado, este jueves 2 de enero. Indiferentemente del nombre que llegue, tendrá que resolver algunos problemas, potenciar unas sociedades y conseguir nuevos intérpretes, a menos de tres meses del inicio del Premundial.

 

En una selección como la venezolana los nombres no abundan y el universo no es tan amplio como en otros combinados de Sudamérica; sin embargo, la Vinotinto cuenta con la mejor generación de su historia, no solo por talento sino por su preparación. Casi todos hacen vida en el exterior. El otro aspecto positivo es que Dudamel no deja de herencia un equipo repleto de veteranos como pasa en Perú o Chile, sino que hubo un recambio generacional donde hay muchas piezas que fueron subcampeones del mundo sub-20 en Corea del Sur.

 

El camerino en teoría no está roto como en la salida de Noel Sanvicente, pero sí hay un caso a resolver: Josef Martínez. El valenciano renunció a la selección nacional mientras Rafael Dudamel estuviese en el cargo. Al no continuar el yaracuyano se pudiese dar su regreso automáticamente, pero no es tan sencillo. Los capitanes desaprobaron la decisión de Martínez en el Media Day, Caracas.

 

Luego de eso Josef dijo “no los conozco” en referencia a los capitanes (Tomás Rincón y Salomón Rondón) y le quitó méritos a los triunfos ante Bolivia y Trinidad y Tobago. Nunca se supo la opinión de Rincón y Rondón sobre estos comentarios, porque la siguiente concentración fue Japón y sin prensa de la selección. Al no contar con tantos efectivos y por el momento del carabobeño en la MLS, el próximo entrenador deberá intentar buscar que hagan las paces y no perder una carta de gol tan importante. Aunado al entendimiento que tiene con Rondón en ataque y su experiencia en estas lides.

 

La siguiente tarea es un dolor de cabeza habitual: conseguir un lateral izquierdo. En su última etapa Dudamel iba a apostar por Roberto Rosales reconvertido, aunado a las posibles variantes de: Luis Mago, Bernardo Añor, Gabriel Benítez y Rolf Feltscher. El próximo entrenador tendrá una misión que ha superado a sus antecesores y que pasa más por lo formativo que por sus manos. Si logra conseguir un lateral zurdo natural y no reconvertido, que no solo sea solido en defensa sino que aporte en ataque -como dicta el fútbol moderno-, será un éxito.

 

 

Entre la premura por el inicio de la ruta a Catar, lo más lógico es que se aferre a un esquema 4-4-2 para iniciar y luego deje su huella en la Copa América de Colombia y Argentina, donde tendrá más tiempo. Se antoja difícil que le dé continuidad al 4-3-3 (4-1-4-1 para muchos) que manejaba Dudamel, por más que al estar recién llegado no quiera tocar muchas cosas de cara a los partidos ante Colombia (visitante) y Paraguay (local).

 

Otro lugar de la cancha que debe definir es la dupla de centrales, donde están: Yordan Osorio, Mikel Villanueva, Jhon Chancellor y Wilker Ángel. Dudamel llegó asomar la posibilidad de jugar con tres por la cantidad de zagueros que tiene y el momento que viven todos en Europa. La fuerza de ese año 2011 exitoso con César Farías fue apostar hasta el cansancio con Grenddy Perozo y Oswaldo Vizcarrondo, luego con Fernando Amorebieta y el “Patrón”. El nueve DT debe definir quiénes serán sus centrales.

 

En la zona de volantes no se debe negociar la presencia de Tomás Rincón y Yangel Herrera, si el seleccionador nacional logra que este par se complemente podrá vivir con más tranquilidad los partidos. En el caso hipotético de recuperar la doble punta de ataque y lograr la paz con Josef, la dupla Rondón-Martínez tiene que ser la certeza gol, como lo supo ser en el cierre del Premundial de Brasil 2014 y en el camino a Rusia 2018.

 

Otro hipotético es que si Yeferson Soteldo mantiene o incrementa el nivel mostrado en Santos el año pasado, debe tener un lugar en el once titular. El venezolano con mejor presente en el exterior no puede llevar la etiqueta de revulsivo. Por último, recuperar el peligro en la pelota quieta. Tanto en la ejecución de las faltas directas como en el resto de las jugadas a balón parado. Antes Venezuela podía celebrar conseguir un córner, muy al estilo inglés, porque era sinónimo de peligro. Esos tiempos pasaron hace rato y deberían retomarse.

 

Una larga lista de tareas principales que destacan y son de conocimiento público. Seguramente habrá otros focos de conflictos internos que deberá sortear para cumplir con su labor en el menor tiempo posible. Pero si logra cumplir con los deberes anteriormente enumerados estará un poco más cerca de Catar.