Los pecados de la Selección Vinotinto Sub-20 en su estreno en el Sudamericano 2023

Luis Vílchez / @lvilchez8.- ¿Qué pasó? Es lo que se preguntan muchos luego de ver la derrota (1-0) de Venezuela ante Bolivia, en el debut del Sudamericano sub-20. Trabajo no faltó, hubo 19 módulos. ¿Amistosos? Pudieron ser más, solo cinco ante otras selecciones: Uruguay, Perú, Paraguay y la Verde (x2). Aunque la Celeste, próximo rival, hizo 30 amistosos entre clubes y selecciones. Parte de los últimos contra Estudiantes de la Plata y Colón. Por ahí no van los tiros. Aparte se cumplió la petición de eliminar la norma del juvenil.
Esta selección tuvo rodaje, como también es cierto que esta fue una de las Bolivia con más tiempo de trabajo. Pero muy poco de la huella de Fabricio Coloccini se vio en la cancha del Deportivo Cali. La Verde con un planteamiento claro y básico hizo mucho daño. No fue a presionar la salida. Esperó en bloque medio-bajo y en las transiciones de defensa-ataque supo hacer daño. En el momento que consiguió el gol, fue una inyección de confianza y daba la sensación, a la distancia, que no iban a claudicar. Solo David Martínez, el más joven del plantel -en un torneo juvenil- fue el que supo meterle miedo en el cuerpo a los del altiplano.
¿Falta de jugadores? No. A pesar de que se eliminó la norma en 2022, la mayoría de estos chamos tuvo minutos en Liga Futve. Hoy en día la regla del juvenil la impone más económica que las normas regulatorias. Ciertamente no hay una camada como la de 2005 o 2017. Esas eran palabras mayores. Sin embargo, había material para exigir clasificar al sexto hexagonal de la historia del país.
No se puede tapar el sol con un dedo. Hay jugadores que no están en su mejor nivel con Telasco Segovia y Yerson Chacón. La mayor base de la selección de esta selección proviene de Mineros, un equipo que no entró entre los 12, que no compite desde septiembre y que no ha iniciado la pretemporada. El que estaba con un mejor pasado reciente era Andrés Romero y por un golpe tuvo que salir. Cabe destacar que «Miki» también ha tenido varios minutos con Pekerman en la absoluta.

Hay trabajo y jugadores que no están en su mejor momento. Pero los mayores pecados de este equipo vinieron desde el planteamiento inicial de Coloccini. Solo el ex central sabrá por qué tomó esas decisiones, ya que es el que los ve entrenar día a día. Pero sus soluciones no fueron efectivas y a los hechos hay que remitirse. No solo por la derrota, sino por las formas en qué se perdió. Con un juego espeso, que cayó en el círculo vicioso del pelotazo. La herramienta de la desesperación.
No es fobia al juego directo, pero es que no tuvo sentido. La propuesta con dos centro delanteros (Kevin Kelsy y José Riasco), le quitó amplitud al parado de Venezuela, porque tampoco los laterales fueron capaz de proveerla. Al ser un equipo angosto, no fue profundo. En resumen, se hizo cómodo para Bolivia defender en bloque. Andry Vera, no pisó línea de fondo en más de tres ocasiones en 90 minutos. Santiago Gómez es central de formación y se vio, cuando padeció el partido con Fernando Nava. El zaguero de la Academia Puerto Cabello aparece en la foto del gol y fue el más señalado, pero fue víctima de una posición donde no se ve su mejor versión.
Emerson Ruíz estuvo muy anclado como “5” posicional, cuando en Mineros ha demostrado que puede hacer mucho daño cuando se suelta y pisa la zona 14. Su pegada es muy interesante. Pero si el equipo no tenía los mecanismos para viajar juntos con el balón y la doble punta te invitaba al juego directo, poco se veía la mayor virtud de este grupo de jugadores: su mediocampo. En caso de que Coloccini no considere, por lo que ve en los entrenos, que los volantes pueden sacar esto adelante y la solución son los dos grandotes. La fórmula no funcionó.
Muchas cosas tendrán que cambiar contra Uruguay. Un elenco que sí va a presionar arriba e incomodar la salida. Si con facilidades de Bolivia a la hora de sacar la pelota desde atrás la ruta fue el pelotazo, con premuras cuesta prever mejores resultados. La segunda pelota suele ser para el rival, otro problema que denota falta de intensidad y concentración. El mentado ritmo futbolístico, no físico. Esta selección tiene material para tener la pelota y ser vertical, un equipo dinámico. Poco sirve tener un 60% si al final todos los caminos van a conducir a un centro desde tres cuartos de cancha. No parece ser obra de una idea trabajo luego de 19 módulos, más allá del nerviosismo del debut.







