Más de 19.000 almas vivieron la final en el estadio Olímpico (Crónica+Fotos)

 

Por Alberto Gardeazabal @albertoGarde3 – El pasado domingo 02 de julio, se jugó en horas de la tarde la vuelta de la final del Torneo Apertura 2017 entre Caracas FC y Monagas SC, con un extraordinario ambiente arropado por 19.405 personas que se acercaron al estadio Olímpico de la UCV y que no pararon de alentar a sus respectivos equipos hasta el pitazo final.

 

El equipo local buscaba coronarse después de 7 años sin títulos y anunció que el sector de las gradas iría con entrada gratis, por lo que se comenzó a sentir un ambiente de remontada desde tempranas horas de la tarde, cuando las puertas del estadio se abrieron, ayudadas por un dispositivo de seguridad que daba orden al ingreso de los fanáticos que cantaban y alentaban al cuadro rojo tanto dentro como fuera del recinto, apesar de la lluvia que visitó la ciudad.

 

 

Como es costumbre, los seguidores del Caracas FC se concentraron en su mayoría en el lado sur del Olímpico y a partir de ahí comenzaron a distribuirse hacia el norte, copando cada espacio disponible para ello, por su parte, los visitantes monaguenses que lograron viajar a la capital se ubicaron el final del lado norte, separados por unos cuantos metros del resto de fanáticos locales. Con la ventaja en su poder antes del inicio del compromiso, los cánticos para los Guerreros del Guarapiche no pararon, aunque muy poco se escuchaba ante el apoyo de los ‘Demonios Rojos’ y cada fanático caraqueño, que sólo pensaba en la remontada. 

 

El sector de las tribunas también se contagió de dicho ambiente de fiesta, desde otra parte de la fanaticada hasta los directivos de asociaciones o clubes, invitados especiales, familiares y medios de comunicación, quienes tuvieron que ceder incluso sus puestos debido a la importante masa de público que ingresó al recinto y la falta de organización en cuanto a la venta de los boletos, tal y como si en esta fiesta no estuvieran invitados o en su defecto, no pudiesen difundir lo que ahí estaba sucediendo.

 

 

Desde el pitazo inicial hasta el pitazo final, el comportamiento del público se mantuvo a la altura del contexto deportivo. El domingo no era un partido más, era la final del Torneo Apertura 2017, era la búsqueda de una remontada para alcanzar un título que al inicio de la temporada se veía difícil. Era un espectáculo y así lo hicieron ver tanto los jugadores como el público presente. 

 

Desde los calentamientos previos, jugadores de experiencia y trayectoria en el club buscaban meter al público presente en el partido, pero era imposible, ya todos estaban con la mente puesta en ello, con la garganta preparada para cada gol, que comenzaron a practicar cuando Chris y Tato, dúo juvenil venezolano, entonó el himno nacional de Venezuela que posteriormente acompañó un minuto de silencio por el fallecimiento de Juan Emilio Rodríguez, quien en vida fuese el jefe de seguridad y logística del Atlético Venezuela. 

 

 

La reacción tras el gol de Robert Hernández fue el tope para que aquella persona que no estaba concentrada o en el mismo ambiente que la mayoría de los presentes, se terminara de meter en el cotejo. Cada jugada, apoyada por aplausos y gritos de aliento o cada decisión arbitral pitada, te hacía entender lo que estaba sucediendo y lo que se estaba jugando. Con este resultado el duelo se trasladaba a penales, por ellos los fanáticos de Monagas SC seguían alentando, pero escucharlos ante el ruido causado por un 95% del estadio era casi imposible.

 

Aunque el resultado se quedó corto durante la primera mitad, la euforia de la Superbanda de Venezuela, Guaco, y La Melodía Perfecta mantuvieron el ambiente para lo que se vendría en la segunda parte: el gol del empate minutos después de haber arrancado el complemento no apagó la llama de la remontada, pero si fue lo suficientemente contundente para que la visita se hiciera sentir aún más.

 

Acto que sólo duró cinco minutos antes de que Edder Farías volviese a meter a los suyos en la pelea: ¡Quedaban 30 minutos de emoción! Caracas estaba solamente a un gol de poder volver a tocar la gloria del fútbol venezolano. 

 

 

Con el pasar de los minutos, la desesperación se hacía notar. Desde la prensa presente hasta los jugadores, seguidores y demás personas presentes. El fútbol se hizo más rápido y el ritmo en el estadio también iba a esa velocidad. Más de 19.000 almas querían bajar y ayudar a los suyos a conseguir el resultado. No era nada fácil, sobre todo por la forma en la que terminó el tiempo reglamentario, tras un córner local en donde Wuilker Faríñez también llegó a subir, pero el destino estaba escrito y el tiempo cumplido.

 

Monagas SC justo campeón del torneo, a pesar de que Caracas FC dejó todo en cancha y pudo haber hecho más. El equipo azulgrana recibió posteriormente su copa de campeón en el campo -otra que se le arrebata a los caraqueños en casa-  y con un importante pero conciso acto por parte de los directivos de la FVF y la AsoFutVe. Luego, ante la presencia de medios de comunicación y familiares, celebraron en el ala norte, en donde los viajeros no paraban de gritar y corear los nombres de jugadores y la clasificación a Copa Libertadores 2018.