Mi Tribuna Vinotinto

 

 

Sin pies ni cabeza

Así vimos a la selección nacional ante el equipo de Euzkadi. Sin luces en el medio sector, fueron incapaces de llegar a puerta contraria. Los delanteros fueron meros espectadores y el 1-1 llegó más por una carambola que por táctica colectiva o alguna brillante individualidad.

El complemento fue un desconcierto para la defensa, a pesar de que Rosales y Osorio fueron de los pocos que no deslucieron. Ni siquiera el ingreso del capitán Rincón permitió la mejora del control en la mitad de terreno.

Venezuela requiere mucho trabajo colectivo, y así lo reconoció el propio DT. Pero al frente estaba un equipo que no es equipo y que se ha juntado incluso menos que la propia Venezuela. Su calidad es innegable; todos juegan en la Primera División española, por lo cual el partido es un fogueo interesante, pero a la vez una preocupación latente.

Cierto que las figuras del ataque (Rondón, Soteldo, Machís) no estaban presentes por lesión, pero es el mediocampo el que inquieta. Material de sobra hay -la calidad ya es otra cosa-, pero toca encontrar las combinaciones precisas, las sustituciones acertadas y el ‘timing’ correcto de los jugadores para engranar al equipo. ¿Tendrá Dudamel la sabiduría para encontrarlo?

Los experimentos

La ciencia está hecha a base experimentos. Los exitosos, pocos en realidad, tiene éxito. El resto, la mayoría no. Digo esto a propósito de las recientes convocatorias y alineaciones de la selección nacional. Es evidente que Dudamel apuesta a la base de jugadores que nos llevaron al Subcampeonato del Mundo Sub20 de 2017, pero el universo es más amplio, más complejo y no necesariamente competitivo, dadas las ligas donde juegan y su continuidad.

Contrario a algunos de los análisis esgrimidos, sí creo que éste es el momento para ver las “cartas de la baraja” que cuenta Venezuela; pero es necesario que esas apuestas le respondan al seleccionador, de lo contrario deben ser descartadas inmediatamente.

Esa experimentación servirá (esperemos) para definir a partir de 2019 un equipo más fijo, más regular, pensando en la próxima Copa América y el inicio de las eliminatorias.

Ante los Emiratos Árabes Unidos seguramente veremos más de esa experimentación, pues para eso la convocatoria fue amplia, pero por el bien moral y material del equipo, es necesario ver una mejora evidente, sustentable, que permita generar confianza más allá de un simple resultado, como pasó en la anterior victoria ante Panamá.  Hasta la próxima.