Que la expulsión no tape el bosque en la caída de la Vinotinto de Leo González

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- “Que el árbol no tape el bosque” es una expresión que quiere decir que un hecho no acapare toda la atención y no permita verlo de forma holística. ¿La expulsión de Adrián Martínez condicionó el juego ante Argentina? ¿Era roja? ¿La lesión de José Manuel Velázquez trastocó los planes? Sí, sí y sí. Pero hay otros detalles que deja la caída 1-3 en Caracas, más allá de la irreverencia de Yeferson Soteldo, que es más grande que las torres de Parque Central, y la necesidad de hacerle una placa de tórax a José “Brujo” Martínez, porque el maracucho debe tener más de dos pulmones.

 

En la primera impresión, en ese “hola, mucho gusto”, de la Vinotinto de Leo González se vio un equipo en 4-4-2 con varias apuestas para resaltar. Un lateral izquierdo natural como Oscar González, que tuvo un debut correcto y no fue víctima del linchamiento de los fanáticos que sufre cada marcador de punta por ese costado cuando no cumple con las expectativas. Mucho se ha idealizado sobre la característica de los futbolistas que tiene que ocupar ese puesto. Ha pasado tanto tiempo sin encontrarse que el nivel de exigencia no es acorde con la realidad del material que hay en Venezuela, y muchos otros países de Conmebol. El defensor del Monagas cumplió y eso es ganancia. La zaga la completaron Nahuel Ferraresi y Velázquez en el eje, y González por la derecha.

 

La dupla de volantes fue inédita: Tomás Rincón y “Brujo” Martínez. Adelante los dos mejores extremos posibles, ante la ausencia de Darwin Machís, con Jefferson Savarino por derecha y Yeferson Soteldo por izquierda. El DT trujillano recuperó la figura del doble delantero de entrada, que no la tenía la selección nacional desde el cierre del Premundial de Rusia 2018, por allá en 2017, hace casi un lustro. Los puntas fueron Josef Martínez, el ariete más en forma del país, y Eric Ramírez, con su primera gran oportunidad.

 

¿Por qué “Brujo” por delante del habitual Junior Moreno? González quería piernas y no un organizador.  Los primeros minutos, que se pudieron ver antes que se cayera la transmisión, se vio a una Vinotinto que fue a morder arriba, con la llegada de varios efectivos a los linderos del área rival, con los laterales con mucha libertad para proyectarse y un “Brujo” que hizo de box to box. Incluso el jugador del Philadelphia Union fue el primer criollo que realizó un disparo.

 

A pesar de este planteamiento, Rodrigo de Paul estrelló un trallazo al travesaño en los primeros compases del cotejo. Giovani Lo Celso en muchas ocasiones fue indetectable. La Albiceleste lo encontraba entre líneas y el volante del Tottenham se cansó de filtrar pases dentro del área. Muchas facilidades para recibir, pensar y habilitar. Con todo eso a favor hizo gala de su visión de  juego. Esas brechas entre mediocampo y defensa muchas veces fueron un latifundio para los argentinos, aunado a que aprovecharon las espaldas de los laterales en sus retrocesos. Todo esto es 11 contra 11 y con “Sema” en el campo.

 

¿Un ejemplo? En la jugada que se lesiona Velázquez, en la toma nunca aparece Oscar González, su retroceso no fue el más correcto. Argentina no la capitalizó por un centro errado de Ángel Di María, que tuvo más opciones al encontrarse en campo abierto con “Sema” en el piso y con un lateral que tardó mucho en llegar. El otro lunar del defensor del Monagas fue la falta de química con Soteldo, entendible porque han compartido muy poco. “Manzanita” le hizo varias de señas de los movimientos que debía hacer, una que clara fue cuando el portugueseño intentó un control de taco en la raya y lo erró, ahí aprovechó para hacerle un gesto al lateral de que hiciera una diagonal. González tuvo un encuentro correcto y válido para repetir, pero no destacado, si bien los habilidosos de la albiceleste no le pintaron la cara y estuvo bien parado.

 

 

La lesión de Velázquez hizo que entrara Adrián Martínez. Alabado por su gran Copa América, ante Argentina se vistió de villano por una entrada a destiempo e imprudente ante Lionel Messi. El zaguero salió con lágrimas por lo que pudo significar esa roja y al final fue así. Wuilker Faríñez estuvo atento, dio uno que otro rebote habitual en él, pero nada de gravedad que abriera el debate de su titularidad. La sangre no llegaba al rio y el primer tiempo pudo terminar con el marcador igualado a cero, a pesar de la desventaja. A las intervenciones del meta caraqueño, se le debe sumar la buena labor de Nahuel Ferraresi, que pareció que tenía 50 partidos oficiales con la lesión, y este es apenas su tercer juego. Incluso tuvo varios quites a Messi para redondear la noche. Capaz su fallo más grotesco fue marrar un cabezazo en un excelente centro de Soteldo en el área rival, pero en área propia muy positivo.

 

La sangre sí llegó al río en los últimos compases del primer tiempo, cuando Alexander González pierde un balón en ofensiva. En este caso sí hace el retroceso y está en la jugada, pero fundido. No pudo salir del Málaga, llegó sin ritmo y el despliegue de ida y vuelta fue muy extenuante. Se quedó parado dentro del área, buscando todo el oxígeno que le podía dar el Ávila, pero Lautaro Martínez supo entender que con González rompiendo la línea y petrificado, había una opción de quebrar el fuera de juego. Así fue. Otro pase exquisito de Lo Celso, González se quedó clavado y Lautaro fue por la gloria. En la repetición da la impresión que el que habilitaba era Mikel Villanueva, al ser el hombre más cercano a Lautaro Martínez. Pero fue González, que tenía el gesto de las manos en la rodilla, un símbolo inequívoco de gran cansancio (lógico si tenía que hacer la banda y venía de un esfuerzo).

 

Eso generó la obligación de buscar el arco rival y con el hándicap de Eric Ramírez como el sacrificado por la expulsión de Adrián Ramírez. Cuando salió el jugador del Dinamo Kiev cambió unas palabras con Leo González. Su oportunidad de brillar será contra Perú. Pero para la segunda parte se planteó una línea de cinco en el fondo, como la que se vio en la Copa América: A. González, Ferraresi, Villanueva, O. Gonzaléz y Daniel Carrillo, que debutó. El larense fue carrilero y tuvo mucha libertad para subir, mientras que González tuvo que mostrar más su faceta defensiva.

 

Con un hombre más Argentina controló el partido, aunque en la segunda parte, paradójicamente, Venezuela tuvo ocasiones muy claras. Una peinada de Jan Carlos Hurtado le permitió a Soteldo sacar un remate que se desvió y pasó cerca del arco de Emiliano Martínez. Hurtado tuvo buenos pasajes, a pesar de que, en una jugada inhabilitada por fuera de juego, se cayó inexplicablemente en retroceso. Pero como escudero de Soteldo en ese 5-2-2 dejó detalles interesantes.

 

Una de las figuras fue “Brujo” Martínez, que al 57’, dejó una buena postal en una barrida a Messi dentro del área, cuando cinco minutos antes había pisado línea de fondo en ataque.  Pero el zuliano no pudo evitar unos goles en que los toques de primera de Argentina dejaron retratada a la última línea de Venezuela, como los fanáticos que se colaron a la seguridad del partido, en el final del cotejo. Primero una jugada que inició Joaquín Correa combinó con Messi, este activo a Lautaro, que con dos centrales encima rebotó de una a Joaquín Correa. El flamante fichaje del Inter, que venía dulce de anotar doblete en Italia, se encontró una carretera en el centro del área y definió de gran forma. Nada tuvo que hacer Faríñez.

 

El tercero cayó en un ataque posicional, cuando la jugada pedía pase a la banda de Messi, este logró conectar con Joaquín Correa, que filtró para Ángel Correa, que a su vez le dio un pase de la muerte a Lautaro. Todo con intensidad. El remate del “Toro” lo detuvo Faríñez, pero al rebote llegó primero Ángel Correa ante la atenta mirada de toda la línea de cinco en el fondo. La campeona de la Copa América dosificó, resguardó sus piezas apercibidas y sacó a Guido Rodríguez. No hacía falta un “5” de corte, así que metió a Paulo Dybala y el eje fue para Exequiel Palacios.

 

El consuelo y, a su vez, un premio a la insistencia fue para Soteldo, cuando en los últimos minutos consiguió un penal que le otorgó el VAR. Con todo su desparpajo del mundo se lo picó a Emiliano Martínez. Sí, el mismo portero del “Mira que te como, hermano” a Yerry Mina y de los mejores cancerberos de la Premier League. Una alegría anecdótica, que no le sirve mucho a una selección que cada vez se aleja de los puestos de clasificación y ve el boleto a Catar muy borroso. Con apenas dos días tendrá que levantarse del golpe, pulir lo hecho en los 30 minutos con 11 jugadores e ir a sumar en Lima ante Perú.