Richard Páez: “Estamos en una etapa de transición del fútbol profesional”

 

PARTE 2…

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.-  En una entrevista al canal TLT, Juan Arango reconoció que en Alemania fue donde obtuvo su mayor madurez como jugador. Preguntarle por la figura de Arango ¿Cómo lo dimensionamos? ¿Desde ese momento que lo tuvo se podía prever todo ese futuro promisorio, por más que nunca pudo llegar a un club grande de Europa? Juan Arango tenía una diferencia que era lo asombroso.  La gran diferencia de Juan Arango con el resto era la pegada. Cuando tenía un tiro libre o cuando hacia una acción gestual de patear al arco, el arquero tenía que entender que lo que iba era un gol. El no disparaba por disparar o por pegarle, eso era su gran diferencia con el resto. Capaz le faltaba, a lo mejor, ese juego combinativo y asociativo. Había sido diseñado en su mente y en su formación le habían inculcado el juego de pases más largos, en donde tuviera una visión panorámica más lejana. No se acostumbraba a este juego asociado más rápido, de dinámica y más rápido.

 

Pero se adaptó de tal manera, por el talento que tuvo, que formaba parte de ese concierto futbolístico sin ningún tipo de dudas. Se adaptó rápidamente al estilo de juego, al manejo, a las paredes, a buscar pases filtrados, a aparecer en zonas de las espaldas de los volantes rivales. Indudablemente Juan es un talento excepcional, que gracias a Dios lo disfrutamos en mi época como técnico y que después lo terminaron de aprovechar los otros dos procesos. Le dio alegrías a un país, porque fue el máximo goleador hasta que apareció Salomón Rondón. El máximo exponente del fútbol venezolano a nivel internacional, por ese salto de calidad que demostró en cada uno de los equipos que estuvo. Evidentemente su carta de diferenciación fue siempre su pegada y la mostró por todos los rincones de este mundo

 

Un ejercicio imaginario. Si tuviese que reforzar su selección con un jugador de la actualidad, tomando como único criterio su capacidad cognitiva para entender el juego ¿Cuál sería? Creo que todos tienen un punto a favor. Recuerda que yo veo por posiciones y hoy todos tienen esa calidad indiscutible, que si yo los hubiese tenido incorporados en algún momento de mi equipo puedo decir… Escoger a Yordan Osorio para meterlo, puede ser un jugador que me hubiese dado calidad, a pesar de que tenía tres grandísimos centrales. Un centro delantero como Salomón Rondón, indudablemente sería un salto de calidad o un Josef Martínez que da un punto de diferencia y superioridad a lo que hacíamos. Lo de Tomás Rincón, Yangel (Herrera), lo que está haciendo (Yeferson) Soteldo. La pegada que tiene (Rómulo) Otero.

 

Te digo una cuestión, de esto que es imaginario, de colocar a cualquiera de esta generación en mi equipo, seguramente le daba un salto de calidad a mi equipo. Mi equipo sabía a que jugaba y todo el que entraba se ponía en órbita y cada uno le daba su grano de arena, de acuerdo a sus características. Por eso te digo, para mí a esa selección Vinotinto, la transformadora, tú le colocabas a otro jugador con las mismas características en determinada posición, entraba y mostraba el mismo futbol, o superior, a lo que el equipo tenía como entendimiento.

 

 

Hace poco habla de ese proceso de renovación que culminó César Farías y sabemos que en la actualidad se llevan muy bien. Pero en su momento, en el país se instauró es división, eso que tienen en Argentina con Menotti y Bilardo. No se buscó unificar ciertos criterios, sino que se le colocaron en polos opuestos. ¿Qué pensaba de esa polémica que tenía eco en los medios en ese momento? ¿Era necesaria? Lo que pasa es que en el fútbol se necesitan rivales. Uno aprendió que el fútbol es competencia, es un juego de oposición. En el fútbol los analistas y comentaristas no escapan de hacer rivales imaginarios o reales desde donde uno los mire. Evidentemente la metodología y el modelo futbolístico que desarrolla César Farías son muy diferentes al de Richard Páez. Tiene cosas positivas, cosas evolutivas, que cualquiera quisiera tener. La fortaleza defensiva, el pararse bien atrás, el defender bien su zona defensiva, el no ser tan arriesgado para soltar sus laterales o volante, siempre estaban diseñados con una protección defensiva, pero que genera opciones de pelota parada. También genera transiciones rápidas y un fútbol que es reactivo. No propositivo como nosotros desarrollamos.

 

Todos son modelos que dan resultados, todos son modelos que se enfrentan. Que uno puede tener una idea a favor o en contra. Eso género, quizás, esas posiciones. Pero no le tengamos aversión o miedo a esas situaciones. Porque en el fútbol se necesita competencia. Si uno no tiene competencia o rivales, uno se acomoda y queda en zona de confort. La zona de confort no te deja llegar preparado para el futuro. Y el futuro es el tiempo que uno necesita aprender a llegar, porque es el tiempo que nos queda en el resto de nuestras vidas y uno tiene que llegar preparado. Para mí la competencia siempre me generó: mejorar, crecer, desarrollar más habilidades para tratar de superar las dificultades que me ponía un rival.

 

Creo que a la larga esos posicionamientos que no son agradables, pero fundamentalmente nos hacen superarnos a unos con otros. Creo que los dos modelos crecieron, siguen teniendo su línea de conducta por el mundo. Lo importante es que el fútbol venezolano creció y siguen creciendo la figura de otros entrenadores, que gracias siguen evolucionado. Mucha alegría me genera ver la cantidad de jugadores que dirigí y ahora apuestan a ser técnicos nacionales o internacionales.

 

Tanto Farías como usted estuvieron dirigiendo en clubes del extranjero. Uno de sus dirigidos como fue Rafael Dudamel estuvo en Brasil. Los jugadores abrieron esa puerta y ahora lo están haciendo los entrenadores ¿Cómo siente que se ve la figura del DT venezolano en el extranjero? ¿Qué le generaría que la generación que dirigido, que rompió la barrera como para los futbolistas, ahora tengan la oportunidad de hacerlo desde el banquillo? Yo le digo que eso es el proceso. Es un proceso que no debe tener fin, que, gracias a Dios, dio un salto de calidad para salir de aquellas visiones, que eran verdaderamente lamentables, como fueron en la época de la Cenicienta. En el plano de nuestros jugadores están encaminados en la corriente mundialistas. Nuestros jugadores son categorizados en ese nivel de ser tomados en cuenta en equipos de Europa. Le toca a la segunda legión que debe asumir ese reto y lo están asumiendo, que son los entrenadores. Están comenzando a crecer y dar un salto de calidad.

 

Nosotros lo comenzamos como los primeros técnicos formados en el país en dirigir afuera, más en los países y los equipos que dirigimos. Después salió Farías, luego Dudamel. Empiezan a aparecer un Fran Perlo y Saúl Maldonado en Panamá, en República Dominica un Amleto Bonaccorso. Ya comienzan los técnicos de Venezuela a buscar el camino que ya mostraron los jugadores. Esperemos que ese camino se vaya aumentando en calidad, en cantidad y que siga la posibilidad para aquellos jugadores que fueron selección Vinotinto y que ahora como entrenadores, Dios quiera, nos den la oportunidad de verlos regados por el mundo.

 

En su momento Javier Vidales, coordinador de las academias del Atlético de Madrid, me comentó que el jugador venezolano tenía un estilo parecido al colombiano y al brasileño. Que en sus momentos de hacer el scouting a Salomón Rondón para las UD Las Palmas decía en España que una raya (límite geográfico) no va a marcar si eres futbolista o beisbolista. ¿Qué opina de este pensamiento? Cada cabeza es un mundo. Todas las opiniones son válidas y se pueden contrastar. Esa es la gran ventaja del ser humano, que al pensar y al opinar tiene diversidad de reacciones. Considero que los países deben adquirir es identidad. Las fronteras son imaginarias, al fin y al cabo, pero en las leyes y las condiciones jurídicas, los países se van limitando de acuerdo a su propiedad y autenticidad. Pero cada país tiene una forma de ser. Somos distintos hasta en el acento hablando el mismo idioma. Es diferente el acento venezolano que el colombiano o argentino. Eso identifica que cada uno ve la vida de manera distinta.

 

El fútbol, que es una expresión cultural de la gente, es sentida y manifestada con una intensidad total en Argentina; a una manera fantástica e imaginaria en Brasil; una manera, si se quiere, de alegría y de juego al estilo baile en Colombia. Y a nosotros una manera que la técnica, la diversión y el atrevimiento nos caracterizan. Yo que he dirigido a cuatro gentílicos a nivel internacional te puedo decir que se ven las diferencias del jugador colombiano, venezolano, peruano o ecuatoriano. Los cuatro son distintos en sus formas de ver el fútbol y viviendo en el mismo continente. Es una respuesta natural a nuestra cultura y nuestra forma de ver la vida, de esa forma como sentimos este deporte.

 

Por eso considero que Venezuela debe tener una identidad. La identidad que yo he visto que se adapta mejor a lo que somos los venezolanos es la identidad del juego combinativo. Somos atrevidos, queremos dominar el juego, dominar la posición. No podemos ser temerosos para jugar al ataque. No nos caracterizamos por ser solamente defensivos, sino que queremos disfrutar del baile. No queremos ver el baile dese afuera., como un espectador. Así no es el venezolano, ya que somos de estar presentes, presentes.

 

Esas son las características que debemos buscar. Por eso siempre he dicho que la falla de nuestra Federación a la hora de buscar directores técnicos, porque saltan de un técnico propositivo a uno reactivo, resultadista o uno de moda. No entienden que Venezuela lo que está pidiendo a gritos a alguien que le dé la importancia y las condiciones adecuadas para que nuestros jugadores sean verdaderos protagonistas y no dependa de quien está al frente para jugar.

 

Creo que esa es la forma como yo veo a nuestro fútbol y con autoridad moral puedo decirlo lo cambiamos de esa manera. Fuimos contra la lógica. La lógica del futbol decía que no podíamos ganarle a ningún equipo, que teníamos que tratar de defendernos lo mejor posible para tratar en algún momento de aprovechar una jugada de pelota parada o contragolpe. Así fue como nos acostumbraron a jugar en Venezuela. Este técnico fue antilógico, fuimos a buscar el arco rival y a los jugadores les reté a que fueran atrevidos, a jugar con propiedad la pelota y demostrar de qué está hecho ese gentilicio venezolano.

 

 

Habla de los directores técnico de la selección y el profesor Peseiro ha dicho en varias entrevistas que buscará un estilo más ofensivo y propositivo ¿Eso qué le genera? Eso es lo que esperamos todos. Siempre lo he dicho a partir de ese salto trascendental que se dio desde el año 2001-02. El fútbol venezolano no está para competir en un proyecto en las eliminatorias a largo plazo, nuestro reto es clasificar a un Mundial. Ese es el reto que trae José Peseiro al frente de la selección de Venezuela. Dios quiera que venga con esa propuesta y esa actitud. Que la teoría la lleve con un mensaje práctico a través de los jugadores. Ojalá podamos ver un equipo que demuestre esa actitud y esa es la manera que veo con la que podemos llegar a un Mundial.

 

El Centenariazo es la gran bandera del fútbol venezolano. Pero ¿qué otra gesta tiene que pasar para que izar otra bandera que la supere? ¿Un triunfo ante Brasil? ¿Clasificar al Mundial? El último paso que le falta a la selección de mayores es mentalidad ganadora. Cuando uno adquiere mentalidad ganadora, no piensa en rivales. No piensa en rivales y punto. Creo que ese es el concepto fundamental, si  nuestra selección nacional de Venezuela logra incorporar esa actitud de mentalidad ganadora, en la que no importa el rival con el que vaya a jugar y donde vaya a jugar. Que el jugador sienta esa categoría de enfrentar rivales con su categoría y a su manera. No jugar reactivo, sino propositivo. Ten la seguridad que esa es la manera que llegamos a un Mundial.

 

Lo único que le falta para dar el salto a nivel mundialista. El Boom Vinotinto tiene razón de existir mientras no tengamos la capacidad de llegar a un Mundial y dejarlo en la historia, enmarcado como el punto en que cambiamos. Para tenerlo en la biblioteca, para recordarlo en algún momento o cuando un investigador quiera indagar cuándo Venezuela comenzó a cambiar. Hoy lo que tenemos que buscar es crear un equipo con mentalidad total ganadora que se transmita en cada uno de los jugadores y en los entrenadores del cuerpo técnico, que luego eso se plasme en el terreno de juego. Si eso lo logramos daremos un paso bien importante a entrar en cualquier Mundial en categoría absoluta.

 

Volviendo al torneo local, uno que jugó, ha dirigido varias veces y ha visto crecer. En la actualidad vemos equipos con muchos juveniles, que hacen muchas ventas y no consiguen resultados en el plano internacional. ¿Cuál es su diagnóstico de la liga venezolana? La mayoría de los equipos en Venezuela están en la tendencia de ser una liga representativa, o sea, donde los representantes son los que están teniendo un protagonismo superior, incluso más que entrenadores o del trabajo organizativo. El hecho de que la mayoría de los equipos en Venezuela están dándole esa oportunidad a jugadores juveniles para después venderlos rápidamente al futbol internacional, es porque hoy el joven ha tomado un valor indiscutible, luego de haber obtenido el subcampeonato del mundo sub-20.

 

El futbolista joven venezolano es una pieza que es como un diamante para el resto del mundo. Evidentemente eso lo entendieron de esa manera los organizadores y dirigentes de equipos en Venezuela. Están dándole mayor participación a estos jugadores, para que adquieran cierto protagonismo o valor en cantidad de juegos realizados en primera división, para después en uno o dos años sacarlos al extranjero y tener una recuperación monetaria de estas inversiones.

 

Considero que eso genera que los equipos no terminan de consolidarse, que los jugadores jóvenes con cierto peso o calidad futbolística se van rápido. Siempre toca estar organizándose y desarrollando nuevos equipos todos los años, en todos los clubes. Eso indica que la liga bajo un poco el nivel competitivo que tiene se demuestra en la competencia internacional. Los importados cada día son de menor nivel futbolístico, por el nivel monetario con el que llegan. Eso redondea que estamos en una etapa de transición del fútbol profesional.

 

Indudablemente eso tiene la otra arista, que los jugadores jóvenes van a alcanzar un nivel competitivo y puede ser la otra cara de la moneda. Que los futbolistas jóvenes pueden llegar en algún momento a ser piezas competitivas rápidamente comprobables. Esperemos que eso sea así. Pero mientras tanto estamos sufriendo ese proceso donde los representantes han convencidos a los dirigentes que hay un eslabón económico que hay que saber aprovechar. En Venezuela los jugadores bueno, con calidad y categoría, lamentablemente, se están yendo del país.

 

Lo dijo Carlos Maldonado en el Drink Team y Andrew Páez a Balonazos: “En Venezuela gana el que más corre, no el que más juega”. Ante ese diagnóstico que dan y ese par de opiniones ¿Qué le recetaría al fútbol venezolano? Todas las tendencias y modelos son efectivos. Hay algunos que ganan campeonatos corriendo, metiendo y tácticamente bien parados. Hay otros que ganan jugando asociativo y combinativo. Y hay otros que están ganando ahora con jugadores que piensan antes, que se anticipan, que tiene velocidad mental. Evidentemente ese es el fútbol. Aquí en Venezuela puede prevalecer una tendencia u otro, eso depende de las visiones de los entrenadores.

 

Lo que sí considero es que Venezuela está llena de futbolistas con talento y da dolor verlos solamente en la fase táctica o del esfuerzo en lo físico, cuando deberíamos verlos siempre mostrando su categoría en lo técnico y mostrando su pensamiento de jugador inteligente-cognitivo. Es esa la característica del jugador venezolano y disfruta más jugando de esa manera, que, solamente corriendo, metiendo y sacrificándose en la cancha.