Rómulo Otero fue el oxígeno del medio campo de la Vinotinto

 

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- El cerebro, al igual que todos los órganos del cuerpo humano, necesita de oxígeno para funcionar. Un elemento químico imprescindible para la vida, tal como lo fue Rómulo Otero para que fluyera el juego de la Vinotinto ante Bolivia. El oriundo de El Tigre oxigenó todas las líneas al jugar como “10”, un cambio de sistema que muchos le pedían a  Rafael Dudamel. Su movilidad no solo le dio un respiro al equipo, sino al sueño mundialista, que le salieron canas tras el partido ante Colombia.

 

El 4-3-3 (4-1-4-1) se ganó el derecho de ser el esquema para los partidos que se jueguen con “el cuchillo entre los dientes” como ante Brasil, en la Copa América. Pero la mitad del Premundial rumbo a Catar lo jugarán en casa. Si quieren aplicar la media inglesa no basta con arañar puntos afuera, deben sumar de a tres en su feudo. Por ende, el DT yaracuyano utilizó un 4-2-3-1 con Otero de enganche. La pelota no iba de un lado a otro por los cielos, sino que ras de suelo los que vistieron de vinotinto se conectaron y en la grada se llegó a gritar el “olé”.

 

“Bastante contento de estar con la selección, porque extrañaba mucho estos momentos. Se me dio y aproveche la oportunidad gracias a mis compañeros”, expresó el “Escorpión”. Y es que la alegría de Otero es la alegría de todos. Un diferente que ayudó a todas las líneas, porque su sostenimiento le permite descansar a la defensa, al evitar ese golpe por golpe característico de los equipos verticales. Sus compañeros agradecieron su aporte en el funcionamiento.

 

 

“Si comparamos este partido con la Copa América el sistema táctico fue distinto. Tener un jugador como Otero, que le gusta tener la pelota, para mí es un apoyo importante, porque en las pelotas largas trato de jugar de cara y está ahí, como también lo hacen (Jefferson) Savarino (Yeferson) Soteldo, y es un desahogo”, expuso Salomón Rondón, capaz el que más sufría el esquema vertical, que lo dejaba huérfano de socios.

 

El “Gladiador” añadió: “Otero te da manejo y funcionamiento colectivo (…) es un jugador distinto y le está yendo bastante bien”. Otro de los referentes de la Vinotinto, como Roberto Rosales, expresó: “Rómulo (Otero) se adaptó muy bien al sistema de juego, toca seguir puliendo estas variantes”.

 

 

El extremo Darwin Machís, que fue uno de los goleadores ante Bolivia, opinó: “Savarino y Otero son futbolista para jugar al pie y de calidad. Hay que aprovecharlos”. Mientras que Soteldo, con quien comparte diabluras y regates indescifrables en Brasileirao, soltó: “Todos saben la calidad que tiene Otero y me gusta jugar con él. Hoy (jueves) se jugó con un ‘10’ y se le dio calma al equipo”.

 

Pero, ¿Qué le pidió, exactamente, Dudamel al oriental? “Principalmente que tuviera libertad por todo el campo y que le diera futbol al equipo, se me dio bastante bien. Determinar cuándo se tenía que ser verticales, para que lo fuéramos, y cuándo era momento para tener la pelota, y que  la tuviéramos”, reveló Otero. De esta forma se aprovecharon los monoplazas que hay por los extremos y la calma por el centro.

 

“Me gusta jugar por dentro, porque tengo más contacto con el balón y en la banda no tanto”, aseveró el ex Caracas FC. Por su dinamismo parece ser que se ganó un lugar en las próximas convocatorias y mucho ha tenido que ver su regreso de Arabia Saudita a Brasil. Adaptado totalmente al torneo amazónico, al punto tal que cuando iba a mandar su agradecimiento a la afición dijo: “a los torce… hinchada”, en referencia los torcedores (como se le dice a los hinchas en el país vecino).

 

A todas estas virtudes se le suma su gran pegada en el los tiro libres, de donde desembocaron dos tantos. Uno que habilitó a Yangel Herrera y otro que generó la jugada de la chilena de Salomón Rondón. “Bastante contento por la asistencia a Yangel (Herrera) y por el gol de Salo (Rondón)”, soltó Otero. La selección no generaba tanto peligro a balón detenido desde el ciclo de César Farías.

 

Intertítulo: ¿No Otero, no party?

La herramienta que tiene Rómulo Otero y que es muy difícil que otro jugador de la selección lo supere es su pegada en los tiro libres. Un digno pupilo de Juan Arango. Pero las eliminatorias son las largas y el otro jugador que puede ejercer de enganche es Juan Pablo Añor. El caraqueño tiene rato largo en España, una tierra donde los mediocampista son de culto, desde este milenio.

 

“Mi posición natural, junto a la de enganche, es la de interior. Se vio un equipo bastante compacto y con las ideas bien claras de lo que quería. Vertical cuando se tenía que ser y sobretodo ese atrevimiento a la hora de atacar”, dijo Juanpi sobre el partido ante Bolivia. El volante de Málaga añadió: “Tenemos variedad para aprovechar juego por fuera y por dentro”.

 

El zurdo también cuenta con una muy buena pegada y una visión de juego que le permite ordenar al equipo.  Si bien Otero hizo un partido consagratorio, en la baraja de Dudamel hay opciones para mantener el 4-2-3-1. “Van a haber muchísimo partidos y muchas rotaciones”, cerró Añor sobre el camino en las Eliminatorias, donde seguramente tendrá sus minutos.