Ruidos en la bóveda

 

El ciclo de José Néstor Pekerman se ha caracterizado por el hermetismo. Se pasó de una etapa turbulenta donde cada noticia referente a la selección nacional era igual a prender el televisor en la noche, hace 20 años, en RCTV o Venevisión. Una novela. De Leonardo Padrón o Ibsen Martínez. A veces el culebrón parecía escrito por Fernando Gaitán. Un drama tras otro. Con la llegada del DT argentino se apagó el televisor. Todos quedamos en negro.

Este fenómeno no se atribuye solo a la mayor, donde habían las guerras epistolares, como bautizaron los colegas y amigos de Conexión Goleadora. El modus operandi se replica en las categorías menores, donde había pocas novelas y no tenían una repercusión muy alta. Más bien era categorías olvidadas por los reflectores, a menos que clasifiquen a un Mundial. La muestra clara es que se publican las convocatorias, luego del módulo. En el ciclo de Rafael Dudamel era una bandera cacarear las cantidades de microciclos realizados, en la actualidad se dice con la boca chiquita.

Módulos fantasmas, de los cuales el gran público poco se entera. No es tan difícil conseguir información porque solo basta tocar un par de puertas y puedes determinar a quiénes convocaron y cuántas veces asistieron. Pero no es lo ideal en la época de la información. Tampoco se pide que Pekerman se vuelva streamer como Luis Enrique, pero llama la atención el hermetismo generalizado. Como todo, nadie audita el triunfo. Si la pelotita entra, se adjudicará la victoria al buen ambiente creado en el búnker vinotinto. Si se pierde se usará la poca comunicación como un argumento para pegar. En honor a la verdad, es poco relevante para el análisis deportivo estas formas.

¿Es idea de Pascual Lezcano? ¿Petición de Pekerman? ¿Consejo de Fernando Batista? ¿No aprecian a la prensa venezolana? Sinceramente no me importa y tampoco nos debería quitar el sueño. Ya me he cerrado a la idea que es más factible escucharlos en una emisora argentina o en ESPN, antes que en un medio doméstico. Ciertamente Don José ha atendido amablemente a los medios que se acercaron a Dubai y Francia (Maurice Revello), pero la crisis económica y de medios no da para aspirar que los periodistas viajen. Tampoco hay tiempo para deshojar margaritas o darse golpes de pecho nacionalistas.

A toda esta perorata a qué viene el tema. La salida de Daniel Brizuela, que era el director de scouting de la Federación Venezolana de Fútbol, que fue presentado recientemente por Atlético Palmaflor. Otro que se fue más recientemente fue Damián Ayude, quien fungía como entrenador de la sub-17. La salida del ex ayudante de Nicolás Larcamón en DANZ es la más dolorosa, porque el Sudamericano de la categoría está a la vuelta de la esquina.

¿Las razones? No se sabe y posiblemente ni se sepa. La selección es una bóveda. Nadie sabe que pasa ahí adentro. El problema no es que no comuniquen, si no la salida de personas en puestos claves con tan poco para competir. Luego clasificamos a nuestro segundo Mundial sub-17 y estas letras irán a la papelera. Tampoco es para prender las alarmas, pero el deber periodístico es hacer seguimiento. La noticia hoy en día es que hay ruido dentro de la bóveda. Luego el tiempo determinará si eran más bulla que la cabuya, o en verdad empieza una fisura que más adelante puede ser un cráter.

De cara al torneo sub-17 hay nombres interesantes. Apellidos históricos: Alejandro Cichero (Boston River) y Juan Arango (Girona). Otros fuera del radar como Leehan Romero (U. Católica) y José Silva (Rayo Vallecano). Un scouting similar al hecho para la sub-20 con Samuel Rodríguez. Signos de los tiempos que corren de la globalización. Si antes se veían casos como Enrique Peña Zauner, ahora serán más comunes. El tema es quién los guía. El trabajo de Pekerman y Batista está recontra contrastado, dirían en Argentina. Pero deben delegar, como hicieron con Fabricio Coloccini.

El trabajo hecho en el Maurice Revello genera confianza y los resultados en los Odesur, capaz, un poco de preocupación. Estas categorías menores serán la que le darán fondo de armario a una selección que sueña con clasificar a su primer Mundial, pero que fue colista en sus dos últimos premundiales. De ahí su valor. Tocará afinar el oído para escuchar que otros ruidos salen de la bóveda. La caja fuerte donde todos los venezolanos tenemos depositadas nuestras esperanzas.