Trujillanos FC doblegó por 2-0 al Zamora FC al ritmo del Conticinio

Por Carlos Luis Briceño.- El “Conticinio” es uno de los valses venezolanos más conocidos a nivel mundial, fue compuesto por Laudelino Mejía en el año de 1922, su orquesta en el momento de su estreno fue perfecta, única, la plaza Bolívar de Valera fue el escenario de una melodía e interpretación apoteósica.
Hoy, 66 años después volvió a sonar una melodía perfecta, con un director de orquesta perfecto y con público a la altura, pero no fue con instrumentos musicales, sino con un balón. Trujillanos FC recibió al Zamora FC en el “José Alberto Pérez” de Valera, los tres puntos eran vitales para las aspiraciones guerreras y esta orquesta no defraudo.

Carlos Sosa fue el director, así como Laudelino Mejía en 1922, Carlos se encargó de dirigir, mandar, pedir, entregar, habilitar, toda su orquesta fue perfecta en todos los sentidos para doblegar al Zamora FC 2×0 con goles del “perro” Gustavo Ascona José “Tucaní” H. Chávez.
En el primer tiempo los guerreros fueron claramente superiores, par de ocasiones de Ascona primero al 6’ estrellando la esférica en el palo luego al 16’ presagiaban una tarde redonda. Chavéz al 21’ y Sosa al 22’ también estuvieron cerca pero sería en la fracción 30’ que llegaría el primero, Maza roba la esférica al Jorge Ignacio en la salida, el extremo entra al área y mete centro que Ascona logra conectar de taquito para el 1×0.

El 2×0 llegaría al 40’ el Carlos Sosa se combina con Ascona y Maza, los delanteros dejan la esférica al borde del área y con la inteligencia de los grandes Sosa habilita a Chávez para que este batiera al cancerbero llanero colocara, tempranamente, cifras definitivas en el marcador. Sobre el 43’ los llaneros se quedaban con un hombre menos tras la expulsión de Mayker González.
El segundo tiempo sería de trámite, Trujillanos hizo lo que quiso, la visita a pesar del ingreso de Rojas no podía romper la línea defensiva comandada por Osorio, Moreno y los laterales Falcón y García. Al final ni la lluvia hizo posible que el público disfrutara y entonara el “Ole” en un “Cementerio de los Grandes” que volvió a sentirse.







