Un minuto de silencio, un recuerdo para siempre

 

Gaetano Greco, Miguel “Mono” Rivas, Alcyr da Freitas, Daniel Benítez, Gaetano Luongo… La lista de gente de fútbol que ha abandonado este plano terrenal, luego del inicio de la pandemia, es larga y dolorosa. El luto se ha mezclado con las vicisitudes del día a día del venezolano, sumergido en una crisis viscosa y asfixiante. Crisis de salud, social, económica, política, de servicios, de alimentación, de casi todos los aspectos de vida en sociedad del ser humano. El fútbol criollo no escapa de estas arenas movedizas. La resiliencia, como una palabra que ya no es moda, sino un término manoseado, se ha mal interpretado, porque su significado es sobreponerse a las adversidades, no acostumbrarse a ellas. Cada venezolano vive una guerra interna, dentro o fuera del territorio nacional. Sin embargo, lo que no podemos es descuidar la memoria. Ese recuerdo de los hombres que hicieron país mediante el fútbol.

 

Esto se puede hacer con un minuto de silencio antes de los partidos, una pancarta, el nombre de una instalación deportiva o una estatua. ¿Darle el nombre del torneo? Se discutió en ese bar de borrachos, como el periodista español Santiago Segurola define a Twitter. En el ring de boxeo patrocinado por el pájaro azul la disputa fue, ¿quién lo merecía más? Cada parcialidad jaló para su lado.  Pero solo hubo un derrotado y por goleada: el respeto. Sí, el respeto a la vida de cada una de esas personas. Nunca habrá un ser humano más valioso que otro, cuando hemos cruzado esa frontera, la humanidad ha vivido sus peores momentos.

 

Pero también hay otros casos, en los que sus clubes han desaparecido o mutado, por lo cual parece no tener dolientes sus jugadores. “Alcyr da Freitas. Excelente atacante brasileño que vino para Dvo Italia en la década del 70 falleció en Caracas totalmente solo, sin familiares ni quien reclamara su cuerpo. Rayaba en la indigencia y el abandono. Tarea pendiente para la @AUFPVenezuela crear un fondo de asistencia para casos extremos y especiales como el de Alcyr. Son muchos los ex futbolistas en situación de apremio y faltos de atención médica. Imposible atenderlos a todos. Pero casos como este son contados y requieren atención. Paz a su alma”, tuiteó el narrador y comentarista Jaime Ricardo Gómez (@JaimeRicardoG), por el mes marzo.

 

La memoria no es solo para los difuntos, sino para los que aún están en vida y que dieron un aporte al balompié nacional. Un fútbol muy joven donde se lanzan fuegos artificiales por el arribo a los 50 años de Estudiantes de Mérida (aprovecho estas líneas y los felicito), cuando los clubes de los países vecinos superan los 100 años con comodidad. Parte de esa cultura futbolera es contar las historias de ese pasado y dejar claro que el fútbol venezolano no nació con la creación de la Liga Futve ni con el Boom Vinotinto. ¿Qué los resultados eran más antipáticos que los de ahora? Entendible a nivel de selecciones, pero en clubes Portuguesa y Atlético San Cristóbal llegaron a instancia de semifinales en Libertadores. Estudiantes de Mérida y Minerven a cuartos de final del torneo más importante de clubes de América. Todo esto previo a la sentencia Bosman, cuando Sudamérica retenía gran parte de su talento. Si no se sabe de dónde se viene es muy difícil saber a dónde ir.

 

El esfuerzo debería ser de jugadores, dirigentes, promotores, periodistas, árbitros, aficionados, asociaciones estadales, familiares de futbolistas, clubes y de la Federación Venezolana de Fútbol. Todos en pro a recuperar la memoria y no enterrar en la catacumbas del olvido toda esa gente, que dio su aporte para que hoy en día nos emocionemos por Gol TV con los golazos de la Liga Futve o nos ilusionemos con ir a un Mundial. Todos son valiosos y merecen ser recordados más allá de estos meses llenos de minutos de silencio. No seamos mezquinos y hagámoslo eterno, porque se lo ganaron con el sudor de su frente, en la cancha o en las oficinas.

 

La pandemia sigue en el país y el ritmo de vacunación no es el deseado. El efecto rebaño (70% inmunidad en la población) se ve lejos. No hay que ser un poeta de la catástrofe para entender que aún quedan más días de luto, de sobrellevar ese destino inevitable, pero de una forma diferente: a la distancia. Debemos seguir haciendo país en esta carrera de obstáculos, debemos seguir cuidándonos de este maldito virus, pero también debemos rendir homenaje a los caídos. Nuestro fútbol tiene historia, solo hay que contarla una y otra vez.

 

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