Un nuevo descalabro vinotinto que deja tocado el ciclo Sanvicente

 

La selección de Venezuela sumó la tercera derrota consecutiva en el inicio de las Eliminatorias al Mundial de Rusia 2018, que la deja última en la clasificación y que deja muy tocado el ciclo de Noel Sanvicente. La caída 4-2 ante Bolivia volvió a demostrar lo lejos que está la Vinotinto de desarrollar una idea de juego. Sigue muy distante lo que el seleccionador pretende en cada partido. Ni cerca estuvo la selección nacional de proponer fútbol, de salir a atacar y hacerlo con convicción y con un concepto preconcebido.

De nada sirvió la especial preparación a la altura que planteó el cuerpo técnico. De tener la disposición de desarrollar con elementos como cámaras hipo e hiperbáricas, el estudio minucioso de los niveles de hemoglobina, si en el fondo se sacrificaba la falta de fútbol y la de competencia que exige el alto nivel.

Manejar un equipo alterno demostró con claridad que Venezuela no tiene profundidad en materia de jugadores. Lejos están muchos de los que estuvieron en La Paz de asumir el rol de jugar una Eliminatoria. Los errores volvieron a condenar a una selección que evidencia no vivir un buen momento. Franklin Lucena hizo lo que desde infantil se enseña que no se debe hacer. Mandó en la salida un balón al centro, que desembocó en el primer gol de los del altiplano. Por tercer partido consecutivo, una desatención gravísima deja la certeza que el equipo falla en las jugadas más elementales. Cada día se hunde aún más dentro de su incompetencia.

Pero el mal funcionamiento fue colectivo. Nunca fue lo que en la previa se decía iba a cumplir. No fue un equipo corto. Fue largo y con muchos metros entre líneas. La defensa lució desarticulada, lenta e irresoluta. Junto con la línea de volantes otorgó todos los espacios, todas las concesiones a una Bolivia que los aprovechó con hambre y ganas de ganar. Las diferencias de ritmo, velocidad y actitud eran abismales entre ambas selecciones.

A la larga, el resultado final fue benévolo con una Vinotinto que terminó con diez jugadores, tras la expulsión de Luis Manuel Seijas, y queriendo justicia por su propia mano, en una clara postal que define cómo están las cosas. Quedó demostrado que la selección parece haber perdido la capacidad de poder competir en estas Eliminatorias. Su actuación en el campo así la dejó plasmada. Ahora viene Ecuador, flamante líder invicto que querrá también ampliar la agonía de un ciclo que lleva plomo en el ala.