Un nuevo inicio premundialista donde solo el triunfo vale

 

Venezuela inicia su decimotercera participación en una eliminatoria al Mundial de Fútbol. Desde aquella primera y ya lejano premundial para Inglaterra 1966 hasta la que este jueves se pone en marcha, con la mira puesta en Rusia 2018, ha cursado mucha agua bajo el puente. Muchos jugadores vieron sus sueños frustrados y hoy de nuevo renace la ilusión de ver a la Vinotinto en la fase final de una Copa del Mundo. La responsabilidad ahora recae sobre Noel Sanvicente, el técnico más ganador en la historia del fútbol venezolano y que asume el duro compromiso de revertir la historia siempre aciaga. Y es que este nuevo capítulo, que se inicia ante Paraguay, no deja de tener un significado especial pues se hará sin el mejor jugador que selección nacional haya tenido nunca. Se inicia la era post Juan Arango, lo que representa un reto aún mayor.

Lo principal en este nuevo apartado es que la selección nacional supere sus problemas de definición. Que deje atrás la magra presentación en los dos amistosos previos a la ruta mundialista. No es precisamente la efectividad la carta de presentación de la Vinotinto. La falta de gol es un claro indicio que trae como lastre este proceso de Sanvicente y que viene heredado de ciclos anteriores. Ante Paraguay debe comenzar con un golpe de autoridad. De entender que solo hacerse fuerte de local, se puede ir curtiendo el sueño de una Copa del Mundo. Que solo el triunfo vale ante un rival que potencialmente es ganable.

Independientemente del módulo táctico, con la ubicación espacial dentro del campo que vaya a emplear el estratega, Venezuela debe estar convencida que la empresa de la victoria es factible. Para ello, el equipo debe ser vivaz en todo, a la hora de atacar y de defender. Debe ejercer presión en todos los sectores. Ser rápidos en la transición y sumar elementos al bloque ofensivo. Salomón Rondón es clave en las ofensivas de Venezuela. Que la medular le surta de balones tiene que ser una premisa. Que gravite y sea decisivo pasa porque el resto le colabore en esa misión. A un rival como Paraguay es muy importante la tenencia y circulación del balón. El manejo y el juego asociado le hacen daño y lo desquicia. La proyección de laterales es fundamental para ampliar el campo y explotar los costados del rival, aunque no ha sido un rasgo muy recurrido en esta Vinotinto. Anotar primero es importante, porque ayuda a la confianza y potencia al equipo mentalmente. Pero eso no será suficiente ante un oponente difícil, que empuja y no se rinde.

En lo defensivo, Venezuela debe saber de antemano que el juego aéreo y el aspecto físico son las armas paraguayas por excelencia para imponerse en las áreas. En ese sentido, y como en la avanzada ofensiva, el repliegue debe ser igual de rápido y eficaz. Los errores y desatenciones en este nivel se pagan caros. Especial cuidado habrá que tener con Derlis González. Es un jugador con muy poco de paraguayo, pues es hábil, escurridizo y va bien por los costados. Mucho ojo deberá tener Gabriel Cichero con él y el equipo le deberá colaborar con los doblajes. Ya se verá si jugar en la tarde con la humedad y el calor sirvió para sumar a la causa deportiva. Por lo pronto, todo recurso es bienvenido. Solo el triunfo vale en este primer peldaño de la eliminatoria. Como dice Sanvicente, ganar sí o sí.