Un punto de la Vinotinto para construir con calma en la Copa América 2021

Por Luis Vílchez @lvilchez8.- “Empate con sabor a empate”, aclaró en la rueda de prensa, luego de igualar a cero contra Colombia, José Peseiro. El seleccionador se deshizo en elogios al principio de sus jugadores que calificó de “sublime” y “fantástica” su actuación. En una tarde donde Wuilker Faríñez fue la figura excluyente, la Vinotinto sumó un punto que trae calma y que aún mantiene vivas las esperanzas de llegar por quinta vez en su historia a unos cuartos de final de Copa América, en medio de una de las situaciones más complicadas de su historia por un puñado de lesiones y un contagio masivo de covid-19.
La baja de Jhon Murillo, al dar positivo, para el duelo ante los cafeteros trastocó los planes de ser más profundos y un poco más ofensivos. Se repitió la misma alineación que contra Brasil, pero solo cambió el arco donde entró Faríñez por Joel Graterol. También se repitieron viejos males. La pelota quieta y sus segundas jugadas fueron un suplicio. Hasta en dos ocasiones se repitió la acción en que Edwin Cardona filtraba a las espaldas de los defensores por izquierda, la primera recentró Davinson Sánchez y en la segunda Daniel Muñoz, por suerte para la Vinotinto, ni Mateus Uribe, ni Yerry Mina, lograron conectarlas, respectivamente.
Los errores nuevos vinieron de la zaga con pérdidas en salida de Francisco La Mantia y Adrián Martínez, que en la primera parte se mostraron erráticos, a diferencia del cotejo previo ante Brasil. En una mala acción en conducción de Martínez la recuperó Luis Muriel, y culminó en la primera gran tapada de Faríñez ante Cardona. Luego el zaguero oriental se barrió antes de tiempo, una corrección que le hizo Rafa Santana desde Metropolitanos, que desembocó en otro remate, en el que el meta del Lens dio un rebote largo y Muriel no pudo capitalizar. En el complemento mejoraron sus prestaciones e, incluso en el agregado, el ex Mineros se atrevió a salir jugando en una situación de cierto apremio, con un resultado positivo.
La franja izquierda es el sector más vulnerable de la Vinotinto y no es un secreto en el vecindario de la Conmebol. Por ese lado atacaron Muñoz y Juan Guillermo Cuadrado, pero con respeto al encuentro anterior se notaron más sólidos Yohan Cumana y Luis Mago, que contaron con la colaboración de Cristian Cásseres, en la primera parte, y por tramos de la segunda a José “Brujo” Martínez que cambió de banda. El jugador de la Juventus fue el eje del juego neogranadino, al caer por diversos sectores de la cancha, al igual que Cardona interiorizaba su posición. La amplitud era labor de Muñoz y de William Tesillo, que con sus balones por los costados generaron peligro.

A pesar de mantener los mismos perfiles defensivos en el sector medular, el “Novillo” supo lo que fue desbordar al minuto 22, pero Fernando Aristeguieta (en otro partido de brega y lucha) no pudo llegar. El primer remate de Venezuela, por así decirlo, fue un disparo de Luis Mago de más de 25 metros de distancia. La pelota quieta y los contragolpes eran las armas más peligrosas de la Vinotinto, el resto de herramientas era punta roma. Un córner al 40’, fue otra chance del “Colorado”, pero Davinson Sánchez le anticipó la jugada. Pero las deficiencias en ofensiva quedaron retratadas al final del encuentro.
Al minuto 84, en una contra conducida por “Brujo” Martínez, donde solo atacaban él y Sergio Córdova, tuvo que tocar atrás con Cásseres, este a su vez con Yangel Herrera que se la devolvió. El “Novillo” empezó a girar sobre su propio eje en búsqueda de soluciones y aliados, no los encontró y la perdió. Tan solo tres minutos después, Córdova pivoteo bien una pelota y se armó una contra que casi llega al área rival, pero faltó un poco de pausa para darle peligro y terminó en un centro rifado, que no pudo ganar la “Pantera”.
En el choque ante Brasil se destacó la intención de salir con balón controlado, ante Colombia se intentó repetir, pero con mucha imprecisión. La mejor postal en esta faceta del juego fue al minuto 49, cuando la Vinotinto salió tocando, con Fariñez como otra pieza del engranaje, y demostró que puede superar presiones rivales sin depender del juego directo. Pero una acción de esa índole no se repitió más. Lo que sí fue una constante en el cotejo fue la exhibición de reflejos del ex portero del Caracas FC. Ya fuese a Duván Zapata, al remate acrobático de Muñoz, al cabezazo a quema ropa de Uribe o la media chilena de Miguel Ángel Borja.
La línea de cinco, con cuatro volantes de marca y un delantero no se vio tan bien como ante Brasil, pero logró sumar un punto valioso. A la espera de la recuperación plena de Herrera y de la incorporación de Yeferson Soteldo, el equipo sigue vivo. Aún sufre los balones de los costados e intenta tener más efectividad a la hora de salir jugando, pero para el poco tiempo de trabajo y lo improvisado que fue todo, este resultado trae calma. ¿La gran deuda? El ataque, de lo que se da cuenta una persona que no ve fútbol con asiduidad y de la que es plenamente consciente Peseiro –no lo oculta en ninguna rueda de prensa.
El estratega portugués también apuesta fuerte a recuperar piezas del once titular que tenía en mente, pero que dieron positivo, con el final de sus cuarentenas. Toda una quimera. Por los momentos la jugada le da dividendos y puede poner más fichas en la mesa. Solo el tiempo dirá si esta Copa América fue la semilla de algo más grande o la postal de la actuación más corajuda de la selección. Por los momentos el ex DT Porto demuestra que su mensaje ha calado en el grupo y que sería un despropósito no dejarlo trabajar. De resto el país agradece al cielo que Faríñez es venezolano.







