VINOTINTO EN TRES TRAGOS

 

1areadepeligro 110pxPrimero. La Vinotinto de Sanvicente dejó en Puerto Ordaz más preocupaciones que certezas. El nuevo timonel enfrenta el tránsito generacional de un grupo de jugadores que fueron indiscutibles, pero que en este momento difícilmente puedan adaptarse a sus exigencias. Venezuela fue un equipo inconsistente, de apenas ráfagas contra Honduras (0-3) y una exhibición más de temperamento y aptitud que de fútbol en el pasto imposible de Cachamay ante Panamá (1-1). Y cómo el fútbol es apología de la tragedia cuando no se dan los resultados, de un tajo caímos en el barranco de las expectativas, después de los buenos presagios de Copa América. El continente nos ubica ahora, junto con Bolivia, entre los menos opcionados a Rusia 2018. Sólo dos accidentados partidos, con experimentos por doquier, han servido para que unos cuantos especialistas se dediquen a vender desesperanzas y a cuestionar todo. La convocatoria, la propuesta táctica, la hora de juego, la cancha, la afición, la logística, en fin, todo lo que queda en un segundo plano, cuando sencillamente se gana, terminó contaminando los juicios. Este par de salidas ha servido para sincerar este proceso y convencernos de que seguimos pagando con creces nuestras poquedades estructurales, las deficiencias y carencias con las que convivimos y que pensamos podemos revertir en el cenáculo de la Vinotinto. Queda la impresión de que hemos alcanzado un techo, que subimos nuestra cotización -siempre dudosa-, porque somos capaces de ganarle a cualquiera pero no de hacer el mandado completo. Nos queda faltando un “medio para completar un real”. Sanvicente debe manejar una revuelta y enfrentar su verdad. Tener tino a la hora de seleccionar su contingente con más criterio y apegado a su postura táctica, antes que dejarse llevar por el dudoso aval de algunos legionarios, que no están en mejores condiciones que muchos jugadores de la liga local. Mirar hacia adentro, no comer pasaporte, y apostar con los que tienen hambre, pudiera darle ese vuelo que pretende a partir de Paraguay.

-o0o-

Segundo. Intuyo una columna vertebral con piezas que permitan armar el esqueleto del equipo. Partimos de la evolución del portero Baroja, en un departamento donde desde Dudamel y Angelucci, no teníamos un respaldo más o menos confiable. Vizcarrondo está trajinado pero no existe en el horizonte un relevo con su personalidad ni vigor en partidos de alta factura. En esta misma línea, Rosales, es el de más alto crédito en esta zona. Rincón y Seijas están en un nivel superlativo, como para apuntalar una buena primera línea de volantes. Arriba Salomón Rondón, nuestro gladiador. La clave está en los agregados, en el aporte de cada elemento que sume a partir de esa estructura básica, resentida por la despedida de Juan Arango, nuestro mayor referente en los últimos quince años. Va a costar refundar el concepto y la propuesta de juego de Venezuela. Perdimos a un eximio lanzador y ejecutor de tiros libres y todo ese misterio de su silencioso liderazgo en la cancha. ¿Quién?: Lobo Guerra, Ronald Vargas, Otero…, está por verse. Dejaron buenas sensaciones Falcón, Signorelli y en parte Jefrén Suárez, pero insistimos, una miradita para dentro de la casa pudiera ser el inicio de los nuevos tiempos y la tan anunciada era Sanvicente.

-o0o-

Tercero. Puerto Ordaz tendrá que ponerse las pilas si pretende ser la CASA DE LA VINOTINTO. Hay que hablar claro, a pesar de las virtudes de una plaza que permitía confiar en su comportamiento. La cancha, otrora prenda de garantía, nunca había estado tan maltratada y habrá que apurar el paso para presentar otra facha ante Paraguay. La temperatura terminó afectado más a nuestros jugadores europeizados que a Honduras y Panamá. Contra los guaraníes, raza bravía, igualmente no será una gran aliada. El aguacero ante los istmeños desbarató todo el plan Sanvicente. El público no respondió y habrá que evaluar las estrategias de mercadeo de los partidos: hora laboral, falta de promoción y publicidad estática, precios, transporte, carencia de espacios de radio en la región, aunque todas las emisoras se acreditan para transmitir. La despedida de Arango, que pudo haber sido tomada como revulsivo para tocar la fibra del aficionado y mover la taquilla, fue sólo un amargo adiós. Con este mismo presupuesto corremos el riesgo de un estadio a medias de cara a las eliminatorias. Hasta la seguridad fue un elemento que falló en el arribo de los equipos al aeropuerto y a la salida del estadio. Y para alarmar, la dura experiencia que vivimos los comunicadores en el desprotegido palco de prensa, con el palo de agua antes del partido frente a Panamá, en el que todos los medios naufragamos con nuestros costosos equipos y maltrechos cuerpos a la intemperie. El mejor estadio de Venezuela mostró su cara oculta. Vamos a ayudar a Chita.