Wilmer Jordan: “Los clásicos no se juegan, se ganan, razón por la que estoy muy feliz por el triunfo”

 

Prensa PFC.– Reza un viejo adagio que goles son amores, sobre todo si se celebran con las manos en forma de corazón al público, tal como lo hizo el delantero Wilmar Jordan Gil en la victoria (2-1) ante Estudiantes de Mérida, en un nuevo episodio del Clásico más antiguo del fútbol venezolano.

 

Fue su cuarto tanto de la temporada, el segundo en casa, pero lo más importante: el gol que llenó de júbilo a las casi cuatro mil presentes en el estadio General José Antonio Páez.

 

“Los clásicos no se juegan, se ganan, razón por la que estoy muy feliz por el triunfo, sabíamos que este partido nos daba más que tres puntos, hicimos un gran trabajo (…) Es un gol importante y tuvo dedicación especial para mi esposa en el graderío”, soltó Jordan Gil, quien lleno de euforia se quitó la franela y corrió a la tribuna para dedicarlo a su pareja.

 

 

Jordan Gil tuvo dos claras ocasiones para adelantar a su equipo en el primer tiempo, pero el guardameta Alejandro Araque intervino para ahogar el grito de gol. “Seguí insistiendo, estábamos cerca y aunque en el primer tiempo no pude algo me decía que iba a marcar y saldríamos victoriosos”, señaló el ariete.

 

El colombiano también tuvo palabras para el marco que acompañó al equipo. “Fue muy importante el acompañamiento de la afición, los niños que han venido a divertirse y que nos han traído la suerte, el triunfo dedicado a ellos”, concluyó.