Wuilker Faríñez hizo de bombero -hasta donde pudo- en Montevideo ante Uruguay

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Destacar la figura de un portero luego de recibir cuatro goles se antoja complicado, pero Wuilker Faríñez evitó que el resultado fuese más escandaloso. En Montevideo se vivió un incendio, los ataques de Uruguay fueron llamaradas que desde el primer minuto calcinaron la ilusión de buen resultado y mucho menos de un Centenariazo 2.0, pero las pocas veces que pudo intervenir el caraqueño, apagó uno que otro fogonazo.
El ex Caracas para SofaScore tuvo una puntuación de 6,9 luego de realizar siete paradas, cuatro de ellas dentro del área. Faríñez detuvo riflazos desde fuera del área de Federico Valverde o Luis Suárez, también una suerte de mano a mano a Darwin Núñez, en una de esas atajadas imposibles que lo caracterizan. Incluso se dio el lujo de detener un penal al “Pistolero”, pero se tuvo que repetir por una invasión del área por parte de Nahuel Ferraresi.
Poco pudo hacer en los cuatros goles, a diferencia de actuaciones pasadas donde tuvo lunares que costaron caros como el gol de Héctor Martínez en Asunción o Erick Pulgar en Santiago de Chile. Por la dinámica del partido ante Uruguay no se probó mucho su juego aéreo, una de sus falencias y donde se ha visto nervioso en otrora. Lo que sí mostró fueron las dificultades en su juego de pies, que no es novedad. Faríñez dio 31 toques, completó solo nueve pases precisos (47,4%) y acertó únicamente cuatro de trece balones largos. Sabemos que no es Claudio Bravo, Ederson Moraes o Marc-André ter Stegen, por eso siempre sonó poco verosímil el rumor que lo ligaba al Barcelona de España. También la Celeste colaboró mucho en esas imprecisiones del guardameta y del resto de jugadores. Con las manos fue brillante, con los pies mucho que mejorar.

Pero un portero se quiere para que ataje y en eso Faríñez es el mejor, con todo respeto a Joel Graterol y Rafa Romo. Sudamérica se deshace en elogios cuando a veces en Venezuela se le resiste. El mayor argumento de las críticas era su falta de regularidad en Francia. En el curso 2020-21 jugó 105 minutos en tres encuentros en Ligue 1, mientras que en la campaña actual son igual tres partidos, pero más minutos: 224. Pero es una situación que apunta a un cambio positivo de cara a futuro e importante rumbo a 2026.
“Faríñez ha jugado hoy con el Lens de titular. Si vuelve Leca, será suplente hasta junio. Dicho mes, el veterano portero acaba contrato y hay un pacto con el venezolano de ser titular a partir de la próxima temporada. Será titular del Lens la 2022/2023”, tuiteó Andrés Onrubia (@AndiOnrubia), el pasado 5 de noviembre. Onrubia es coautor del libro “Fútbol francés, historias, gestas y protagonistas” y corresponsal del Diario As. Uno de los mayores expertos en fútbol galo de habla castellana.
El español tuiteó el 20 de enero de año lo siguiente: “Franck Haise, entrenador del Lens, ha confirmado que le dará más tiempo de juego a Faríñez en la segunda vuelta de la Ligue 1. Ha hablado con el portero titular, Leca, y han acordado hacerlo. Competencia sana y titularidad merecida. El venezolano pedía a gritos ser titular”. Hay que recordar que Joseph Oughourlian, dueño de Ambera Capital, es el hilo que conecta a Millonarios (ex equipo del subcampeón del mundo sub-20) con Lens. La llegada del capitalino a Europa necesitaba adaptación y un proyecto que confiara en él. Eso sucedió, cuando muchos accionaron las alarmas y sentenciaron que era un error ir a Francia. Si había un momento, no tan traumático, para esa transición eran estos años con una eliminatoria hipotecada desde las oficinas.
En el interinato de Leo González se rotó mucho los porteros, algo que en esta eliminatoria solo ha hecho Ecuador. Pero en esta primera toma de contacto de Pekerman con el grupo ha ratificado a Faríñez como el número 1. Ante Bolivia tuvo un rol testimonial y contra Uruguay apagó las llamas que pudo. El modelo de juego que escoja Venezuela debe arropar al portero con herramientas para facilitar la salida de balón tanto en corto como en largo, y tener un sistema defensivo que proteja bien el área y/o evite que levanten muchos centros de costados para no sobre exponerlo al juego aéreo. De resto el ex Caracas tiene esa “estrella”, “ángel”, ese ser un “tocado por la varita”, que lo llevan a hacer tapadas que no hacen. Para 2026 debe ser parte de la columna vertebral del once titular y uno de los líderes del camerino.
En un país que hay negacionistas de su goleador histórico y de un portero que apunta a ser el mejor de la nación de todos los tiempos, nunca está demás resaltar que el camino a Estados Unidos, Canadá y México lo señala la mano de Faríñez. Lo reconoce David Ospina y gran parte del mundo futbolero. Y el día que no esté por lesión o por sanción, dará el paso al frente Graterol, su amigo y competidor desde la categoría sub-20. Venezuela puede tener muchos problemas como selección, pero en el arco no.







