Yeferson Soteldo y José “Brujo” Martínez, los solistas de la Selección Vinotinto

Luis Vílchez @lvilchez8.- La Vinotinto tiene varios partidos que no es un equipo. Las declaraciones postpartido se fundamentan solo en la entrega, pero poco en el juego. Una selección que ha sufrido muchos cambios y adolece de trabajo. Una orquesta sin ensayos y sin partitura que solo depende del talento de sus intérpretes, pero solo dos hacen música en medio del ruido: Yeferson Soteldo y José “Brujo” Martínez. El primero por su desparpajo al momento de encarar y el segundo por su despliegue físico para recuperar balones.
El ex Zamora tuvo una puntuación de 7.2 para Sofascore, luego de dar una asistencia. Aparte tuvo 72 toques, acertó 32 de 37 pases acertados (86%), dio cuatro pases clave, dos de sus cuatro centros cayeron en un compañero, un tiro a puerta, ocho de 10 regates completados, recibió cuatro faltas y tuvo tres de cuatro balones largos completados. En defensa fue regateado una vez, hizo una falta, tuvo 21 posesiones perdidas y ganó 12 de los 21 duelos por el suelo.
El caso del “Brujo” tuvo una ponderación de 6,9 para la página estadística. El zuliano dio 77 toques, concretó 51 de 63 pases (81%), logró un pase clave, su único centro no tuvo destinatario vinotinto, a diferencia de los dos de los tres balones largos que ensayó; aparte de efectuar sus dos regates de forma positiva. En defensa venció en tres de ocho duelos por el suelo, mientras que los tres que tuvo en el segundo piso de la cancha dominó. Perdió 14 posesiones, hizo dos faltas, tuvo un despeje, una entrada, hizo tres intercepciones, bloqueó un remate y fue regateado en tres oportunidades.
El nivel del jugador del Toronto FC es un oasis en medio del desierto, pero no es suficiente. Como guitarrista sus solos despiertan a la hinchada, pero se quedan cortos en un deporte colectivo. A pesar de las adversidades sumó un gol (penal a lo Panenka) y una asistencia (de un tiro libre, de una falta que él generó). Pero la mejor versión de “Manzanita” se verá cuando haya una estructura colectiva, donde el pase sea la mejor opción y consiga espacios para conducir. Pero en septiembre tuvo exceso de confianza en su técnica individual. El drama era que la confusión coral daba a entender que esa era la mejor decisión, a pesar de que tuviera que driblar a dos o tres rivales.
Para el zuliano robar balones es un acto tan frecuente como pestañar. Un día más en la oficina, su rutina en el campo. Se recorre todo el campo como si tuviese tres pulmones y su mapa de calor es un festival de colores. El problema es que no es el más ducho al momento del pase. El fanático aplaude la barrida in extremis, pero se desentiende de la siguiente jugada. La habilidad asociativa no es su mayor fortaleza. ¿Es un problema? Solo si el sistema no lo arropa y le otorga opciones de pases de seguridad a su alrededor. Pero si se espera que el hombre del Philadelphia Union, aparte de ser una aspiradora de esférica, de pases como si fuera Xabi Alonso o Paul Pogba, se está en problemas. Un baterista sensacional, que de telonero pasó a ser una rock star, pero no puede dar conciertos solos.
Tanto Soteldo como Martínez son las noticias más rescatables, junto a Oscar González como lateral izquierdo, de una triple fecha para el olvido. Pero a su vez y paradójicamente son los síntomas de un equipo que tiene muy poco funcionamiento colectivo. La Vinotinto y su música depende de desparpajo de un extremo y la capacidad de apagafuegos de un volante. En pocas palabras, si a Soteldo no se le cae una idea, el peligro es nulo. Si “Brujo” no recorre todo el campo, el equipo se ve más desnudo de lo que está. La misión para el futuro es crear un contexto de juego, tener una partitura, donde ellos se sientan parte y pueda tocar sus mejores canciones. El ruido del caos no lo armoniza un par de solistas.







