La partida de Tetris de la seleccionadora Pamela Conti con la Vinotinto Femenina

Luis Vílchez @lvilchez8.- Tetris es uno de los videojuegos más conocidos del mundo, donde se busca completar líneas horizontales con los tetrominós que caen. Se debe evitar su acumulación y es imposible evitar su caída, sino que con el tiempo descienden más rápidos. Solo se pueden rotar y escoger el lugar donde reposara. Algo similar debe vivir la estratega Pamela Conti con su gestión del talento ofensivo ofensivo en la Vinotinto femenino. En la fecha anterior lo comentó: “Venezuela tiene muy buenas jugadoras en ataque y no las voy a quitar para defender. Si hacen un esfuerzo las atacantes, podemos defender bastante bien”. En el periplo por Quito redobló la apuesta y ante la ausencia de Michelle Romero, recurrió a Daniuska Rodríguez como lateral por izquierda y Gabriela Garcia muchas veces fue la acompañante de Lourdes Moreno, en primera línea de volantes.
En una entrevista a FIFA, en una de sus primeras declaraciones (2019) fue: “Ha habido un choque fuerte, porque soy italiana. A nivel táctico estoy loca y a nivel defensivo más aún, y vi que cometíamos errores que una selección no se puede permitir (…) Jugué allí (España) 3 años, mi entrenador preferido es Guardiola y sigo mucho el fútbol español”. Eso en referencia a los primeros entrenamientos y su influencia española, en especial, del DT catalán que se ha caracterizado por sorprender a sus rivales con sus tácticas, como rescatar la figura del falso “9” (Lionel Messi o Phil Foden) o centralizar laterales (Philipp Lahm o Joao Cancelo). En esa entrevista agregó: “Tener orden y que cada jugadora sepa lo que tiene que hacer es importante, y luego hay que trabajar la cabeza. No saben lo buenas que son, no se lo creen y necesitamos que lo hagan. Que no tengan miedo a tener el balón”.
La Copa América 2022 está a menos de un año y los tetrominós caen a mayor velocidad. La decisión de Conti ha sido girar y rotar de sus posiciones naturales a muchas jugadoras, con el matiz que la polivalencia es usual en el balompié femenino, donde la figura del especialista en un puesto no es tan marcada como en el masculino. Lourdes Moreno, una “10” nata ejerce de volante de primera línea. En Quito estuvo sola, porque su acompañante habitual en este ciclo es Daniuska, otra jugadora de un perfil ofensivo, que ha ejercido en el doble pivote y en Ecuador, por primera vez, se vio en la línea defensiva.
“Agradezco mucho a Daniuska (Rodríguez) por el compromiso en una posición que no es suya. Faltaba Michelle Romero y entonces nosotras queríamos una defensa muy fuerte físicamente. Daniuska es una jugadora inteligente e hizo un gran partido”, dijo la seleccionadora nacional, el pasado lunes. La reconversión de Yenifer Giménez al centro de la zaga es de larga data y en sus clubes. Pero la figura de Sonia O’neill es made in Conti. Una volante de primera línea de buen pie, pero no mejor que el de Daniuska, Deyna, “Kika”, Gaby, entre otras opciones usadas del medio en adelante. Con la ex Rangers se asegura solidez y salida limpia desde el fondo. El lateral derecho también ha tenido nuevas intérpretes como: Petra Cabrera (central), María Peraza (central) y Maikerlin Astudillo (volante en primera línea).

El lado donde se ha visto más proyección de las laterales en ataque es por la izquierda con: Michelle Romero (lateral, carrilera y extrema, pero se ve mejor en ofensiva y por el costado derecho), Natasha Rosas (también puede hacer de lateral, más su mejor versión es ataque) y el caso mencionado de Daniuska. Cabe destacar que Romero sufrió una fisura en el peroné izquierdo. En contraparte, Deyna hace de enganche y sí es el puesto donde más rinde, por más que el público en general se quedó con la imagen de la aragüeña como centro delantera en categorías sub-17. Otra que también juega en su hábitat natural es Oriana Altuve, una fiera del área.
Por los costados no es novedad las figuras de Joemar Guarecuco, Mariana Speckmaier y Paola Villamizar. Aunque las tres pueden ejercer perfectamente de segundas puntas, más que de extremos. Gaby García ha jugado por banda derecha y en Quito como volante mixta, en las dos cumplió a cabal, al momento de generar peligro y de recuperar balones. Una metamorfosis digna de aplaudir de la jugadora que fue Bota de Oro en Costa Rica 2014 a esta futbolista total.
El talento siempre se impone y es el factor diferencial que inclina la balanza en el fútbol. No hay pizarra que le gane a la calidad individual. Por eso, como el venezolano que emigra e intenta meter su vida en dos maletas, la italiana trata de aglutinar toda su artillería dentro del campo, a pesar de que solo caben 11 más cinco cambios. En su Tetris particular gira una pieza y otra la mueve a un costado, así busca el encaje perfecto. Todo con el fin de hacer más puntos (goles). El tiempo corre y el margen de maniobra, para evitar que los tetrominós se acumulen y la pantalla diga Game Over, es corto. Pero va por buen camino. Con la táctica en la sangre, como buena italiana, pero con el corazón flechado por el juego español, busca el equilibrio en un equipo en el que sobran las espadas, pero no abundan los escudos.
No se ha visto un equipo que tenga como premisa un toma y dame, donde el norte sea marcar un gol más que el rival sin proteger arco propio (un resultado 4-3, por ejemplo). Ni tampoco de tomar la ruta de obsesionarse con porterías impolutas ni de enamorarse de los 0-0. Bajo la tutela de Conti, el plan es el equilibrio. Hacerle daño al rival, pero sin quedar expuesto. Falta aceitar aún más la maquinaria, pero si la seleccionadora logra engranar a las piezas más talentosas sin hacer un planteamiento kamikaze o que las labores tácticas sean un corsé a la creatividad, Venezuela no solo será un claro candidato para ir al Mundial, sino también ser un equipo de gusto ver contra cualquier rival. Es una apuesta arriesgada. Un puerta grande o enfermería, el argot taurino. Solo el trabajo (amistosos y módulos) puede reducir el margen de error. El reto es mayúsculo y el premio final es hacer historia en el deporte criollo.







