Jesús Quintero: “Todos teníamos claro que no debíamos dejar que Akinyoola recibiera cómodo”

Luis Vílchez @lvilchez8.- La final tuvo una figura de la que poco se habló en la previa: Jesús Quintero (1/02/2001). El central oriundo de Anzoátegui no inició la temporada como un fijo en el once inicial de Juan Domingo Tolisano, pero las lesiones y las sanciones le abrieron una posibilidad de ser titular. El zaguero las aprovechó y tuvo un partido para enmarcar ante Caracas, en Olímpico. Uno de los artífices de secar a la artillería avileña, en especial, a Samson Akinyoola. En un partido trabado, el mejor no podía ser otro que un defensor, por más que la organización le entregó el premio al MVP a Marlon Fernández, muy influenciada esa elección por el penal del triunfo que marcó “Meñique”.
“Todos teníamos claro que no debíamos dejar que (Samson Akinyoola) recibiera cómodo. Estar siempre pendiente del juego largo y las segundas pelotas, para no dejar que se sintiera cómodo en el partido”, explicó Quintero. El juvenil hizo una gran dupla con el argentino Lucas Trejo, esa mixtura de lozanía con experiencia. “Lucas es jugador con mucha experiencia y me ayudó mucho en el tema de creer siempre en mí”, soltó el oriundo de Puerto La Cruz.
El central fue uno de los jugadores que quedó huérfano futbolísticamente con la desaparición del Deportivo Anzoátegui con quienes debutó como profesional y jugó 14 partidos (1191 minutos) en 2019. “No fue fácil llegar a donde estoy, lo logré con trabajo y mucho esfuerzo. Al terminar el Clausura con el Deportivo Anzoátegui, mi representante me dijo que había un cierto interés de Táchira, pero sabíamos que iba a ser difícil porque tenía contrato aún. Luego llegó a Táchira cuando no enteramos que el Deportivo iba a desaparecer”, recordó Quintero. Como en la octava estrella aurinegra, la novena también tuvo su toque oriental.
¿Cómo se define como defensor? “Es una pregunta difícil de responder. Aún sigo aprendiendo mucho de los jugadores de más experiencia, para así hacerme más fuerte”, aseveró el espigado y robusto defensor, que estuvo sólido tanto por el piso como en el segundo piso de la cancha. Su buen ejercicio defensivo colaboró para mantener el cero, pero en ataque no pudieron aprovechar la superioridad numérica, por lo cual todo se definió en penales. “Que fuéramos con seguridad y mucha confianza porque sabíamos que era de nosotros”, confesó sobre las charlas previas a los cobros desde los 12 pasos.
Con una buena cantidad de buses que se acercaron a la capital y un recibimiento apoteósico, el equipo tuvo un baño de masas. “La afición es una cosa extraordinaria que no se puede explicar. Alentando en todo momento y apoyando al equipo en cualquier escenario”, dijo Quintero. Pero si hubo un protagonista en esta final fue Edgar Pérez Greco, en lo que pudo ser su retiro y la razón por la que la conjura a principio de año era ganar la estrella por él. “Greco es un jugador demasiado importante para el club y más allá de eso es una tremenda persona. Al final del partido solo lo abracé y le di las gracias por todo”, cerró el anzoatiguense.







