Uruguay pone una montaña de por medio al sueño mundialista Vinotinto Sub-20

Luis Vílchez @lvilchez8.- En un torneo corto cada detalle importa, las victorias se magnifican y la derrotas también por el poco margen de maniobra. La Vinotinto sub-20 supo sortear una preparación corta (cuatro módulos) y ningún amistoso internacional, aparte de no tener una liga larga en el país desde 2019, para meterse de manera contundente en el cuadrangular final y lavar la cara de lo hecho en el sub-17. Pero la tropa de Vincenzo Conti llegó con bajas de cuidado para el choque contra Uruguay: Zulaycar Milano, Gabriela Angulo y Bárbara Olivieri. Se extrañaron y cayeron 2-1 ante una Celeste que debutó en esta instancia y que no tuvo a tres de sus cuatro centrales.
En el arco estuvo providencial Hilary Azuaje, que le negó el gol hasta en tres ocasiones a la peligrosa Wendy Carballo, ya fuese en un mano a mano o con un buen testarazo. La portera criolla sostuvo a Venezuela durante los 90 minutos ante una Uruguay, que en pocos toques generaba peligro. A las sureñas se le puso el partido de cara a los 10 minutos, con un centro de Solange Lemos que estrelló en la mano de Fabiola Solórzano y se decretó penal. La infracción la canjeó por gol Belén Aquino.
Minutos previos la buena presión de Venezuela y los desbordes por las bandas fueron las cartas de presentación de las criollas. Daba la sensación de que seguía ese camino ascendente que se vio desde Perú, Colombia, Chile y Argentina. Pero faltó ese juego interno, ese último pase, ese jugar de lado a lado, faltó Olivieri. Pero también faltó la seguridad de Angulo y sus trazos largos en defensa, como en menor medida el aporte de Milano en el lateral.
Todo se trastoca, porque al no estar Milano, pierde a Raiderlin Carrasco en ataque y la tienen que retrasar como lateral. Al no estar Angulo en la zaga, tienes que hacer dupla de centrales con las hermanas Araujo-Elorza (Sabrina y Alai), para poner Ana Paula Fariz, cuando Alai se había consolidado mejor en ese puesto con Bárbara Martínez Flores. Luego en ataque tuvo que recurrir a las dos sub-17 del llamado: Génesis Hernández y Floriangel Apóstol. La buena noticia fue el regreso de Kimberlyn Campos al ataque, que en esos primeros compases del partido fue nutrida de balones, pero no pudo rematar.
Con el transcurrir de los minutos la carabobeña consiguió un penal con un desborde, porque el juego por fuera de Venezuela era filoso, pero por el centro fue romo. Lo cobró Sabrina Araujo-Elorza y lo detuvo notablemente Vanina Sburlati. Tercera pena máxima fallada en el torneo por parte de las criollas, los otros dos errados fueron ejecutados por Campos. Pero la jugadora de Secasports, al 69, supo bajar un balón de pecho y se lo dejó en bandeja a la “Pola” Martínez Flores, que pide pista en la selección adulta, para reventar el arco uruguayo.
Las charrúas no dejaron degustar el tanto, porque en menos de dos minutos Martina Terra aprovechó un pase filtrado de Carballo, para batir a Azuaje en el mano a mano. De una fase de grupos caracterizada porque el país fuese las carreritas de Vincenzo Conti en el área técnica, pasó a ser la cara de frustración de Olivieri, que igual se iba a perder este partido por acumulación de amarillas, más allá de la roja polémica por su celebración ante Argentina.
En los minutos finales el DT italiano movió el tablero. Le dio ingreso a Bárbara Russo por Fraiz, para soltar a Alai Araujo-Elorza a la zona de máquinas donde tiene más influencia. Luego la sustituyó por Jaimar Torrealba. También ingresó Karen Vilaú por Apóstol. Pero en los minutos finales soltaron a Carrasco y prácticamente defendieron en línea de tres: Solózarno, Sabrina y Russo. La jugadora del Caracas tuvo en dos ocasiones muy claras el empate, tanto al 82’ como al 90+1’, pero en ambas Sburlati le bajó la persiana.
Si bien la esperanza es lo último que se pierde y los mensajes con corte optimista propios de Carlos Fraga son las que van a imperar, el Mundial de Costa Rica (10-28 de octubre) se aleja mucho con esta derrota, porque ya no solo basta ganarle a la Colombia de Gisela Robledo sin Olivieri y con la duda de Angulo y de Milano. Sino que deben sacarle un resultado a Brasil femenino que en esta categoría nunca, léase nunca, ha perdido en torneos Conmebol, en la última jornada de la competición.
Cuando las cuentas te piden resultados positivos ante las amazónicas es una invitación a subir el Everest. Si es por lógica, la Vinotinto está con un pie fuera de la cita ecuménica. Sin embargo, ¿Cuándo Venezuela le ha respondido a la lógica para lograr sus hazañas? Jamás. En los pies de estas guerreras escribir la enésima épica del fútbol femenino criollo o sencillamente aplaudirles lo que han logrado con tan pocas herramientas previas al torneo, y mucho más importante, en comparación a los adversarios.







