¡Chapeau! Para la Vinotinto sub-21 en Francia y su pase a la final

Luis Vílchez @lvilchez8.- Los clásicos se ganan, esa es una máxima del fútbol. El narrador de ESPN, Víctor Romero, que en su momento habló con Balonazos, despejó cualquier duda del carácter del clásico entre Venezuela y Colombia. El duelo en los 90 minutos quedó igualado a cero, pero la tropa de Fernando “Bocha” Batista tuvo las mejores ocasiones. En los penales demostraron su carácter competitivo y que la arepa es venezolana [jaja]. Pero lo sustantivo es que en la final del Maurice Revello se verá con una copa vinotinto y no una taza de café. Y no es resultadismo, fue importante el fondo como las formas en este certamen.
La selección nacional apostó al 4-2-3-1. En el arco Samuel Rodríguez. La dupla de centrales consolidada entre Oscar Conde y Andrés Ferro. De nuevo Jon Aramburu y Jesús Paz en los laterales. De ancla Emerson Ruiz, que merece más tiraje mediático con su buen torneo. Los interiores Telasco Segovia, la figura de la selección, y Andrés Romero. Abierto por la izquierda Bryant Ortega y por la derecha Yerson Chacón. De “9”, el capitán, Daniel Pérez.
Los criollos aplicaron la presión alta y buenas triangulaciones, con Segovia que se descolgaba junto con “Miki” Romero. Mucha movilidad de ambos interiores con libertad de caer en ambas bandas, con laterales mesurados a la hora de desbordar. Dos extremos que cerraban sus posiciones, para cuando los marcadores de punta subieron. Las combinaciones por banda izquierda fueron interesantes y culminaron con remates de Romero y Segovia. El volante de Lara tuvo una clara, al 26’, tras una buena conexión con Chacón, aunque si la dejaba pasar por detrás llegaba Pérez.

Pocos minutos después Telasco mandó un gran centro, pero el cabezazo de Pérez se marchó desviado, a pesar de no tener marca. Chacón, al 35, realizó un buen desborde, pero se le anticiparon a Pérez para mandar el esférico al córner. En el inicio del complemento, Telasco dio otro buen pase, que culminó en remate de Ortega. El equipo venezolano adelantaba líneas y buscaba el protagonismo del cotejo, pero sin que le sobraran las ideas y escaso de contundencia.
La falta de pegada se evidenció en el ingreso de Jeriel de Santis, que pudo liquidar la partida en el tiempo regular. Primero, al 61’, cuando recibió un pase vertical de “Miki”, el ex Caracas se giró y pudo quedar mano a mano, pero el meta colombiano controló el remate. Venezuela tomaba riesgos y cada vez dejaba más espacios a las espaldas, por eso el cruce de Ferro, al 63’, para abortar una contra vale casi como un gol, más cuando llegó a este duelo tras varios despistes ante Ghana.
Venezuela tocó la puerta otra vez, con la misma fórmula: pase de Romero y control de De Santis, pero esta vez la pelota fue al espacio y no al pie. Pero el guardameta Juan Diego Castillo se volvió a lucir. Los cafeteros acariciaron el gol dos jugadas después en una contra que tuvo que solventar Aramburu con falta táctica y que Rodríguez estuvo bien bajo los tres palos. La pelota quieta dio un susto, al 75’, cuando Alexis Castillo cabeceó solo, un balón proveniente de un tiro libre, prácticamente en el área chica. Toda la banca de Colombia se llevó las manos a la cabeza con ese fallo.
Un pase filtrado de Telasco a De Santis le permitió hundir a la línea defensiva de Colombia, darle tiempo a Paz para llegar, que lanzó un buen centro que cabeceó pero no culminó en gol. A los 83’ se puso todo de cara para Venezuela con la expulsión de Jhon Vélez. Pero la Vinotinto solo pudo ensayar con una chilena de Pérez, al 90’, y un mano a mano de De Santis, al 90+2, en que la jugada pedía remate de zurda y no de derecha.
Los penales comenzaron tétricos con el fallo de Pérez y un cobró a lo “Panenka” del rival. Cuando Samuel Rodríguez detuvo una de las ejecuciones, el cobro de Segovia pegó en el poste, picó en la raya y se fue. Una novela de Leonardo Padrón o Fernando Gaitán, la definición del choque. Pero el balón por los cielos de Carlos Cantillo desató la euforia. ¡Chapeau! Para unos chamos con unos pocos meses de entrenamiento y que se darán el lujo de jugar una final contra Francia, en suelo galo. Un premio en sí mismo, que vivirán el próximo domingo. La pregunta: ¿Tumbarán a Goliat? Indiferentemente de la respuesta, el trabajo en Toulon está hecho.







