El plan Conti por encima de las individualidades triunfa en Curicó ante la Selección de Chile

 

Luis Vílchez@lvilchez8.- Lo normal es que en una crónica de un partido de la selección femenina sin Deyna Castellanos se hable de lo dura que es la vida sin ella en cancha; sin embargo, la Vinotinto tiene un plan bajo la tutela de Pamela Conti y se aferra a él. En La Granja de Curicó funcionó y con un gol de Mariana Speckmaier consiguió su primer triunfo ante Chile, una selección que viene de disputar el último Mundial y la pasada edición de los Juegos Olímpicos. ¿Fue la mejor cara de las criollas? No, por momentos se vieron superadas, pero nunca sufrieron en exceso y la Roja tampoco apedreó el rancho. La “X” en el mapa del tesoro está bien marcada y el premio es un cupo al Mundial de Australia y Nueva Zelanda, o en su defecto un lugar en el repechaje.

 

El once inicial de Conti no trajo sorpresas con lo mostrado en compromisos anteriores. Nayluisa Cáceres es la guardiana del arco. Ante los cuidados de una Sonia O’neill que viene de una lesión de rodilla, la dupla de centrales fue Yenifer Giménez, por derecha, y Verónica Herrera, por izquierda. A pie cambiado, como es habitual, Michelle Romero, y por la derecha Nairelis Gutiérrez. El doble “5” con Lourdes Moreno y Dayana Rodríguez. De enganche, como en el pasado reciente, Gabriela García, por la derecha Paola Villamizar, por la izquierda Raiderlin Carrasco. De punta estuvo Oriana Altuve.

 

El primer susto para Venezuela llegó de un mal recurrente: la defensa de la pelota quieta. A los dos minutos Cáceres salió mal en un centro de Karen Araya, que ocasionó un rebote con el arco vacío, mas Camila Sáez no pudo darle dirección de gol. Más allá de un remate de larga distancia de Villamizar, la gran respuesta de la Vinotinto llegó al minuto cinco, cuando Romero cruzó la mitad de la cancha y conectó con una Carrasco que estuvo irreverente y desencadenada. La jugadora del Caracas lanzó un centro atrás para Dayana Rodríguez, pero el remate de la volante fue defectuoso y se dilapidó una ocasión muy clara.

 

Lo mejor en ocasiones de Chile se dio al 11, cuando Yanara Aedo filtró un pase entre Verónica Herrera y Michelle Romero, para que María Rojas ingresara sola al área. La futbolista que hace vida en el fútbol de Australia sacó un remate sin ángulo, que bañó a Cáceres y se estrelló en el poste. Luego ejerció de bombera Nairelis Gutiérrez al taparle un remate a Yessenia López, en una contra muy mal administrada por Chile, ya que en un inicio fue un tres contra uno, luego de ganar una segunda pelota en un lanzamiento largo.

 

Luego de unos buenos 30 minutos, la pelota se tiñó de rojo, pero aún estaba claro el plan de Conti, que desde la raya dio indicaciones todo el partido y coordinaba la presión desde ahí. Esa hoja de ruta de la italiana consistió en intentar salir desde atrás, con dos laterales que en pocas ocasiones te dieron la amplitud, pero se quedaron para el equilibrio; volantes de primera línea de buen pie junto con una García que retrasaba metros para recoger el esférico, Oriana Altuve con bueno pivoteos, dos extremas abiertas y encaradoras. La gran seña de identidad fue la presión en zona media, que muchas veces complicó a Chile.

 

 

Venezuela pocas veces fue a presionar a las centrales chilenas. En una salida de Camila Sáez  se escuchó claro el grito de Conti: “¡No vayas!”, para sus atacantes. Cuando el balón caía en los volantes, se activaban las pirañas vinotintos para recuperar o ensuciar la jugada. Todo en un partido de mucho ritmo, que solo tuvo la pausa por la invasión de un perro al minuto 35. Un nombre propio de esta estructura fue Dayana Rodríguez, que tiene todas la fichas para ser titular y suplir a Daniuska Rodríguez y Yerliane Moreno, ambas bajas por sendas lesiones. La jugadora del Atletico Mineiro tuvo libertad para soltarse y pisar área rival, además de ser un sostén al lado de “Kika”, que en esa demarcación no ha tenido sus mejores actuaciones, pero en Curicó se sostuvo un poco más, aunque por su calidad y la exigencia del puesto, queda a deber. Un buen cambio de frente a Carrasco es la esperanza de que la oriunda de Barinas aún puede ser ese primer pase claro. El talento lo tiene.

 

La sacrificada fue Gaby García que de enganche se aleja mucho de la zona de creación y no logra llenar la sombra que deja Deyna Castellanos como enlace. La jugadora de la Real Sociedad luce más como “8”, donde deja pinceladas de pases filtrados y saca el equipo desde el fondo. Su primer buen contacto con la pelota fue al minuto 38’, cuando tuvo que caer en la izquierda. Luego lideró una contra, al 41’, con buenas acciones individuales, pero no culminó en nada.

 

En un córner forzado por Villamizar, luego de un buen remate al ángulo, que repelió Christiane Endler se vio un poco del laboratorio de Conti. Altuve arrastró la marca en el primer palo y “Kika” puso la pelota en el corazón del área, donde llegaba sola Vero Herrera, pero se descalabró antes de poder conectar la pelota. Más allá del puente área Deyna-Gaby García, esta acción muestra que hay más fórmulas para hacer daño en los saques de esquina.

 

En el complemento la presión chilena fue más fuerte y los cambios de entretiempo le dieron otra dinámica, en especial, Yastin Jiménez que probó con remate fuera del área, al 52’, pero motivado a la imposibilidad austral de transformar esa posesión en ocasiones dentro del área. Mucha pelota, pero poca pegada. Una pelota quieta pudo ser una pesadilla, al 62’, con otra ejecución de Araya, que tuvo dos cabezazos en el área, primero de Rojas y luego de María Urrutia, pero la pelota fue mansa para Nayluisa.

 

Conti también movió su pizarra y le dio entrada a Ysaura Viso, goleadora del torneo chileno, por Carrasco en la banda izquierda, apenas iniciado el complemento. Luego si hubo uno que generó más movimiento. Al 56’ otro pieza por pieza entre Villamizar y Speckmaier, pero también Bárbara Olivieri por Moreno, lo que dejaba la nacida en Texas de enganche y a Gaby García en el doble cinco con Dayana Rodríguez. Tan solo 10 minutos después, salió malograda Michelle Romero por Gabriela Ángulo y Maikerlin Astudillo por Oriana Altuve.

 

 

Astudillo que es volante de recuperación y ha sido utilizada como lateral derecha, quedó como la volante más adelantada, a su izquierda Olivieri y a su derecha Speckmaier, en sus espaldas Gaby García y Dayana Rodríguez. Al frente Viso, que abandonó la raya para ir a su hábitat natural. En tramos finales se presenció un 4-1-4-1 con Rodríguez como cabeza del área y Viso de punta de lanza. Las modificaciones no lograron cambiar la tendencia del juego, pero sí del marcador con su calidad individual.

 

De un trazo largo, Olivieri recogió un rebote y de primera mandó al espacio a Viso, por la banda izquierda. Una acción que destrabó la jugada y que pocas en la selección pueden dar esa habilitación con esa precisión. La ex Estudiantes de Guárico tuvo tiempo para pensar y lanzar un buen centro para Speckmaier, que atacó el lado débil. La atacante aprovechó el resbalón de Yastin Jiménez y definió como crack ante la mejor portera del mundo, Endler.

 

Chile asomó de nuevo peligro dos minutos después del gol con un centro de Araya, en jugada, pero Cáceres lo cortó muy bien con los puños. El plan funcionó, en una selección equilibrada y que es muy difícil marcarle un tanto. Capaz por la cantidad de nombre ofensivos en el mundo de las ideas se concibe un selección que sea un carnaval. Pero esta Vinotinto femenina es una roca, que sumó otro arco en cero y como dictan los libros se construye de atrás hacia adelante. Con rivales de menor entidad, ha demostrado que puede ser un vendaval, pero ante un rival directo se apuesta al pragmatismo: no recibir gol, que con la pólvora que hay arriba, uno va a caer. Todo en función a una presión inteligente y con trato cordial al balón cuando sea posible.

 

Conti logró aglutinar la mayor cantidad de piezas ofensivas en los once iniciales y darle un sentido lógico, en esa mezcla particular del ADN italiano y una admiración a Pep Guardiola. Se ven los frutos de la mejor preparación de Venezuela para una Copa América. Luego el tiempo dirá si el plan es suficiente para ser mundialistas, lo que sí se puede firmar con sangre es que esta selección va a competir contra todos (Brasil es una historia aparte). No será el equipo más estético, pero sin dudas uno de los que mejor ejecuta su idea de juego. El triunfo de un colectivo, por encima de una escuadra que siempre giró en torno a individualidades.